Machismo en el Dakar: Laia Sainz explota

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La 13 veces campeona del mundo de trial, víctima de una trampa rastrera

Laia Sanz atraviesa las dunas del desierto del Chaco (Argentina) | EFE

06 de enero de 2017 (14:36 CET)

Laia Sanz ha vuelto a ser víctima de envidias y celos en forma de machismo. La 13 veces campeona del mundo de trial se encuentra disputando el Rally Dakar 2017, como ha hecho las últimas temporadas. Pero ella no compite solamente contra adversarios, también contra una horda de enemigos que la tienen en el punto de mira solamente por ser mujer. Ese es el principal motivo que da origen a un nuevo episodio para el olvido. 

La piloto catalana ha sido víctima de un sucio engaño perpertrado, supuestamente, por el piloto portugués Joaquim Rodrigues. El caso es que en una tramo de la cuarta etapa Laia perdió la orientación. Desubicada, se le ocurrió preguntar a un compañero que andaba en la misma zona, pero fue vilmente engañada. El error le costó perder media hora de tiempo. 

Así lo cuenta ella: "Estoy un poco enfadada porque en el primer trozo iba por el sitio correcto pero he dudado, porque el way point estaba 500 metros por delante de donde estaba yo. He vuelto un poco para atrás, he preguntado a un piloto y me ha engañado". Por desgracia no es la primera vez que sufre el machismo en sus carnes. Ya sea en forma de mentiras, trabas o comentarios jocosos. 

El año pasado salvó la vida de un hombre

Ella ya está acostumbrada y cada vez lo lleva mejor, a fuerza de ignorarlos. Con los años, los rivales se acostumbran a su presencia. Queda lejos la edición de 2011, donde debutó con brío. En 2015 terminó novena y el año pasado retrocedió hasta la 15ª posición por un acto que la honró. Perdió 36 minutos que destinó a salvar la vida a un competidor que encontró extraviado durante la cuarta etapa.

Laia nunca se da por vencida. La mayoría aplaude su gesto del año pasado. Cayó al puesto 53, pero fue remontando posiciones con talento y esfuerzo. Sin embargo, sigue habiendo algunos hombres que no aceptan que una mujer les pueda superar y que ya han soltado algún que otro comentario entre dunas. Es algo que, por desgracia, lleva sufriendo en sus propias carnes desde que era una niña. Una situación que torea con pura indiferencia.

"Sí, he sufrido el machismo"

"Sí, alguna vez, pero me quedo más con las cosas buenas. Por el hecho de ser mujer te tratan mejor incluso que si fueras hombre, aunque siempre hay casos especiales, machistas en la ruta, hay cosas desagradables, pero es mejor no hacer caso", explicó en su debut en el Dakar, en 2011.

El año pasado, también puso ejemplos de esta situación en una entrevista a El País: "Me llamaban marimacho porque me gustaban más los coches que las muñecas y siempre he tenido amigos chicos; he soportado muchos comentarios de ese tipo; al principio me afectaba; me llevaba disgustos; luego me ha servido de estímulo. Sí, he sufrido el machismo. Me han ofrecido motos mediocres y sueldos de mierda porque pensaban que lo mío era un capricho. Eso ha contribuido a que sea como soy. Nunca he tenido psicólogo; lo he suplido con fuerza mental. Yo no me rindo".

"En el último Dakar, Ivan Jakes, el piloto eslovaco con el que luchaba por la octava posición de la clasificación final, me dijo algo que no me gustó: 'No puedo permitir que me ganes porque mi mujer no me deja volver a casa'. Al final, en la última etapa, me arrebató el octavo puesto. Imagino que su mujer se pondría muy contenta… Y hay compañeros que dicen por las esquinas que logré terminar en buena posición el rally porque tenía una moto oficial (la Honda CRF 450 Rally); otros, que el Dakar no debe ser tan duro cuando hasta yo lo puedo hacer. El machismo mezclado con la envidia es un cóctel explosivo. Me lo conozco de memoria. Desde niña", cuenta.

"Las he pasado putas, no tengo ni casa"

"A los pilotos, Laia nos hacía gracia: era algo exótico, una tía corriendo entre tíos; a partir de su primer Dakar la empezamos a respetar. Y hoy es una más entre nosotros y con más talento que la mayoría", explica un compañero del Dakar. También sufrió el machismo de pequeña, cuando los padres decían a sus hijos que no importaba cómo quedasen en la carrera siempre y cuando ganasen a Laia. No podían ser derrotados por una niña.

A nivel económico también es un problema: "Como campeona del mundo de trial ganaba la sexta parte que el campeón masculino. Las marcas se excusan a la hora de pagarnos diciendo que su mercado son los hombres; que las tías no van en moto. Yo las he pasado putas. No tengo ni casa". 

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