Florentino Pérez | EFE

Florentino Pérez saca la basura de Messi (y Luis Suárez) antes del Clásico: cinco escándalos que tapa el Barça

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En la capital catalana no es oro todo lo que reluce

06 de febrero de 2019 (11:55 CET)

Este miércoles es un día grande en el mundo del fútbol. No todos los días se juega un Clásico. Y da igual que sea de Copa del Rey. Ni que fuera un amistoso. En los enfrentamientos entre el Real Madrid y el FC Barcelona siempre hay mucho más en juego que un simple resultado.

Un partido para el que en el Camp Nou tienen muy buenas sensaciones. Considera una importante parcela de la parroquia culé que están ante una gran oportunidad para hundir al Madrid. La trayectoria de ambos equipos esta temporada invita a ello. Sobre todo teniendo en cuenta que el último choque de trenes terminó con una goleada (5-1) de los de Ernesto Valverde sobre el eterno rival.

Pero un Barça-Madrid siempre es diferente. Nunca se pueden tener en cuenta en un Clásico los precedentes. Ambos equipos afrontan este tipo de partidos con una mentalidad muy distinta a la que hayan podido mostrar en las semanas o meses anteriores.

El Real Madrid busca venganza

Además, en el Real han logrado levantar cabeza desde aquel 5-1 que encajaron con Julen Lopetegui en el banquillo. Y es que con Santiago Solari ha costado, pero los blancos están acercándose cada vez más a su mejor nivel.

Phillippe Coutiho clasico

Y atención, porque no es oro todo lo que reluce en la ciudad condal. Opinan muchos en el Camp Nou que las situaciones que atraviesan ambos clubes son del todo diferentes. Que en el Madrid todo es una guerra constante y que en el Barça todo va como la seda.

Pero nada más lejos de la realidad. Y en el Santiago Bernabéu conocen todos los episodios oscuros que se están dando en el club catalán. Y no son de hoy.

Neymar huye del Barça y de Messi

En el club azulgrana todavía pesa mucho la salida de Neymar Jr. Josep Maria Bartomeu, Eric Abidal y compañía no han sabido encontrar a un sustituto en condiciones para  completar el tridente.

Pero lo peor no es que se fuera. Lo que más duele es que el carioca se fue por culpa de Leo Messi. El delantero estaba harto de ser su sirviente. Y por muchos rumores que corran acerca de su posible vuelta al Camp Nou, en el Madrid saben que eso no se producirá. Ney no volverá al club del que salió en globo y por la puerta de atrás. No se pondrá de nuevo a las órdenes de Leo.

Los cracks vetan a Antoine Griezmann

Una razón muy parecida a la que llevó a Antoine Griezmann, del Atlético de Madrid, a fichar por el Barça.

El delantero galo tenía con pacto verbal con los blaugrana, pero finalmente decidió quedarse en el Atlético, donde le garantizaron un proyecto a su medida. Y es que sabía que fichar por el Barça era convertirse en el lacayo de Messi. Algo que consideraba que era dar un paso atrás.

Además, al argentino tampoco le hacía mucha gracia la llegada del francés. Su presencia hubiera puesto bajo amenaza la titularidad de Luis Suárez, uno de sus protegidos, así como su continuidad. Y es que la llegada de Antoine tenía como objetivo ser el relevo generacional del uruguayo.

Messi no quiere otros delanteros

Por este motivo el Barça tampoco cierra el fichaje de un delantero centro como sustituto de Suárez y el recambio de Munir el Haddadi ha sido Kevin-Prince Boateng. Y es que mientras el sudamericano esté para jugar, Messi no quiere a otro jugador a su lado.

Kevin-Prince Boateng | EFE

Dembélé, en el punto de mira de los cracks

En este sentido, el que Ousmane Dembélé no haya recibido el apoyo ni el cariño de los otros pesos pesados de la plantilla no es casualidad.

La llegada del galo como delantero estrella no fue plato de buen gusto para el núcleo duro del vestuario. Más que su llegada, el bombo que le dieron los responsables del club.

“Yo soy amigo de Messi”

Por no hablar de los favores de los que gozan algunos jugadores del equipo. Futbolistas como Phillippe Coutinho, que no está respondiendo a las expectativas que depositaron sobre él en el club, pero que hace y deshace como quiere.

Apuntan desde la capital catalana que el futbolista está desatado fuera del club. Afirman que es un habitual de los locales más de moda de Barcelona. Y sin embargo nadie en la entidad señala al brasileño. Todo lo contrario de lo que ocurrió con Dembélé cuando se le crucificó por quedarse dormido. Pero claro, Ousmane no puede decir “yo soy amigo de Messi”.

Y mientras tanto, Gerard Piqué sigue con sus escapaditas relacionadas con sus negocios. Cuando no viaja a Madrid, a Estados Unidos o a Shanghái por la Copa Davis, se desplaza a Andorra a ver jugar al equipo que recientemente compró. Y los negocios de Piqué empiezan a tener a muchos de los responsables con la mosca tras la oreja.

Ojito con Ernesto Valverde

Situaciones todas ellas que no dejan vislumbrar el futuro de Valverde en el banquillo culé. El técnico no ha confirmado si renovación, y no lo hará si sigue con las manos atadas en el vestuario azulgrana, donde apuntan desde Madrid que se impone la ley de Messi.

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