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Cristiano Ronaldo revienta la Copa del Rey de Messi (y de Coutinho. Y de Iniesta)

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El Barça de Ernesto Valverde destroza al Sevilla en la final más fácil de los últimos años

21 de abril de 2018 (23:31 CET)

El Rey de Copas ya tiene la 30ª. Cinco finales de Copa consecutivas y cuatro títulos seguidos. El FC Barcelona es intratable en la competición menos valorada de las tres que se alargan todo el año.

El Barça de Ernesto Valverde arrasó al Sevilla con una facilidad pasmosa. Lo hizo añicos. Lo destrozó de principio a fin en una goleada majestuosa (5-0) para despedir a lo grande a Andrés Iniesta.

Luis Suárez, Leo Messi, otra vez Suárez, el propio Iniesta y Coutinho de penalti grabaron su nombre en un título que entra a lo grande en las vitrinas del museo del Barça.

Un título que, no obstante, siempre llevará su particular marca de nacimiento estampada. Una mancha negra de ingrato recuerdo: la mancha negra de Roma.

Así ven las cosas, por desgracia, muchos barcelonistas. Socios y aficionados muy decepcionados con la imagen que el equipo dio en el Olímpico. Dolidos por el contraste con respecto a la actitud exhibida por el Barça en el Wanda Metropolitano.

También en Madrid, en el Bernabéu, opinan en esta línea. “Enhorabuena por la Copa pero... ¿Y la Champions?”. Si tan buenos son, ¿qué pasó en Roma?

Esa es la pregunta que más gracia provoca a Cristiano Ronaldo, el claro candidato al próximo The Best, al próximo Balón de Oro, a levantar la próxima Champions.

Una Copa del Rey queda en nada frente a la todopoderosa orejona. Y más teniendo en cuenta que puede ser la tercera consecutiva. Y más teniendo en cuenta que es la 13ª de la historia del Real Madrid.

Cristiano Ronaldo se ríe en la Copa de Messi. Porque Messi tenía que haber aparecido en el Olímpico de Roma. Pero no lo hizo. Nadie lo vio por allí.

Las sospechas de Messi en Roma

En los aledaños del Camp Nou hay sospechas de que el astro argentino se reservó. No quiso dar el do de pecho en Roma por no poner en riesgo su físico.

Esas molestias en los aductores, esos dolores en los isquiotibiales, esas ansias por llegar en perfecto estado de forma al Mundial de Rusia.

Se comenta en los despachos del Barça: Messi se está dosificando. Se está reservando para el Mundial. Se reservó en Roma y pasó lo que pasó.

La despedida simbólica de Leo Messi y Andrés Iniesta de los terrenos de juego como compañeros en el Barça | EFE

Y en la final de Copa se puede exhibir ante un Sevilla muy mermado. Puede marcar goles y dar asistencias. Incluso tener un acto de generosidad con su nuevo 'amiguito' Coutinho.

Como hacía de vez en cuando con Neymar, el astro argentino cedió a Coutinho el lanzamiento de un penalti que, justo después de ser pitado, había sido gol suyo.

Messi quiso premiar que ese gol de Coutinho no subiese al marcador, pero sobre todo quiso tener un gesto con su nuevo socio. Su nuevo lacayo, según diría Cristiano Ronaldo.

Agridulce despedida de Iniesta

Un Cristiano que también ve con tristeza la despedida de Andrés Iniesta en la final de Copa. ¿Es esta la despedida que realmente quería el manchego? No.

Iniesta quería una despedida a lo grande. Peleando por la Champions hasta el final. Pero no pudo ser por la mancha negra de Roma.

El de Fuentealbilla se va a China con una Copa y una Liga en su último año, pero con la decepción de no haber logrado el triplete.

Y lo que es peor aún: que no se ha conquistado el triplete por falta de actitud. Porque había claras opciones para pelearlo. Incluso había quién vislumbraba una final de Champions a lo grande. La más grande: un Barça-Madrid.

Pero todo esto ya es utopía. Es hablar por hablar. El destino ha querido que esta sea la despedida del gran Don Andrés. Siendo titular indiscutible, maravillando a todos, pero sin una última Champions.

Una Copa del Rey que sirve para aliviar las penas, como el alcohol barato de un bar de mala muerte, que puede saber a gloria en un momento dado. Pero que no deja de ser malo.

Andrés Iniesta custodia la 30ª Copa del Rey en la historia del Barça | EFE

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