Sergio Ramos | EFE

Sergio Ramos no lo traga. Isco no lo puede ni ver. Y Marco Asensio lo tiene cruzado

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Los pesos pesados del vestuario señalan a un crack

16 de septiembre de 2018 (10:08 CET)

Era su momento. Esta temporada llegó la hora de que Gareth Bale diera un paso adelante en el Real Madrid y así apuntaba que lo haría en los partidos de antes del parón por compromisos internacionales. Sin embargo, San Mamés y el Athletic club devolvieron al galés a la realidad.

El futbolista estaba llamado a ser uno de los cracks referencia del equipo cuando llegó en el 2012 procedente del Tottenham. Para eso lo fichó Florentino Pérez.

Cuando el presidente llegó en el 2009 coincidió con el aterrizaje de Cristiano Ronaldo, pero el luso lo había contratado Ramón Calderón, y Pérez quería que el jugador franquicia fuera un fichaje suyo.

Pero las cosas no salieron como se esperaba. El británico tuvo algunas actuaciones destacadas, como en la final de la Copa del Rey de la temporada 2013-14 o en la final de la Décima, donde anotó el segundo tanto, que confirmaba la remontada contra el Atlético de Madrid en la prórroga. Pero poco más se vio del de Cardiff en los años posteriores.

Los peores años de Bale

Las lesiones le han dejado un total de más de un año de baja, mientras que el año pasado, cuando logró dejar las dolencias atrás, no convenció a Zinedine Zidane., que en más de una ocasión lo dejó en el banquillo.

El asunto se convirtió en un círculo vicioso, en el que Bale cada vez mostraba más desidia. Incluso en un partido en el que salió de suplente se olvidó las botas de fútbol en el vestuario, teniendo que regresar con el choque ya empezado.

Gareth Bale AS

Episodios como este le pusieron en el punto de mira de pesos pesados como Sergio Ramos y de jugadores como Marco Asensio, Isco Alarcón y Lucas Vázquez, que consideraban que Bale les estaba quitando oportunidades, a pesar de no estar en buena forma y no demostrar una buena actitud.

Bale levanta cabeza

Este año, después de la salida de CR7 y con la llegada de Julen Lopetegui parecía que habían cambiado las cosas. El de Gales se expulsó la presión y empezó a mostrar su mejor versión. Excepto en la final de la Supercopa de Europa, Gareth estaba dando buenos minutos.

Bale, la decepción

Gareth Bale san mames

Pero el choque contra el Athletic Club devolvió al crack a la realidad y al núcleo duro del vestuario a recuperar la opinión que le tenían la pasada temporada. Se podría haber considerado que lo de la Supercopa había sido un accidente, pero en Bilbao quedó claro que no, que en los partidos grandes Bale no da la cara.

Una situación  que ha llevado a Ramos y compañía a recordar las amenazas que lanzó al final de la Decimotercera, cuando advirtió que si no tenía minutos haría las maletas, que en su momento consideraron como una traición.

En este sentido, los capos piensan que es lo mejor que podría haber hecho, por el bien del equipo, y es que los cracks deben aparecer en los partidos importantes. Y de Bale, por el momento, ni rastro.

El futbolista no aportó lo que necesitaba el equipo. No se supo cargar el grupo a las espaldas. Y hasta Lopetegui lo señaló con el cambio. O espabila Bale, o revivirá los peores momentos que atravesó con Zidane.

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