Marco Asensio | EFE

Marco Asensio no lo puede ver. Isco no lo traga. Y Sergio Ramos lo tiene enfilado

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En el vestuario señalan a una manzana podrida

22 de octubre de 2018 (10:32 CET)

Todos podemos tener un mal día. Y los jugadores de fútbol, que también son personas, también. Incluso si estamos hablando de un súper crack. No sería la primera vez que Cristiano Ronaldo o Leo Messi tienen una tarde de perros.

El problema es si alguno de esos galácticos tiene siempre días malos. Y más si este galáctico es uno de los que está llamado a echarse el equipo a la espalda cuando las cosas no van bien.

Eso es lo que le pasa a Gareth Bale, que sigue desaparecido. Al galés no se le ha vuelto a ver aportando nada al equipos desde que anotó contra la Roma en el primer partido de la fase de grupos de la Champions League.

Gareth Bale| EFE

Era su cuarto gol en seis partidos. Un registro muy pobre, pero algo es algo. Sin embargo, desde entonces ni eso.

Bale desaparece en combate

Sin ir más lejos, este sábado entró a la media parte para intentar levantar el partido, pero su balance volvió a ser de lo más pobre: un disparo a puerta.

Y todo ello con el curriculum que arrastra. Por un lado, el Gales sumó casi un año de baja durante sus cuatro primeras temporadas. Por otro, cuando logró olvidarse de la enfermería tampoco dio la talla. Terminó perdiendo la titularidad y protagonizó episodios de desidia que muchos no han olvidado en el conjunto merengue. Como cuando tuvo que volver a cambiarse las botas al haber salido con zapatillas deportivas.

Gareth Bale AS

El asunto empieza a tener más que calentitos a algunos de los pesos pesados del vestuario. Jugadores que nunca le tuvieron mucho cariño al delantero británico, pues nunca dio lo que se esperaba de él.

Los cracks estallan contra Bale

Futbolistas como Marco Asensio o Isco Alarcón, que nunca entendieron como el de Cardiff les pasaba por delante en las alineaciones. Jugadores como Sergio Ramos, que cada día está más harto de la actitud del extremo, pues tampoco se le ve ninguna muestra de humildad. Este sábado, por ejemplo, al galés le faltó tiempo para marcharse del terreno de juego cuando el colegiado señaló el final del encuentro.

Sí es cierto que a lo largo de su trayectoria en el Madrid ha marcado goles decisivos. El tanto de la Décima en la prórroga, el de la Copa del Rey del 2013, o el doblete en la Decimotercera contra el Liverpool, chilena incluida. Pero o es suficiente con apuntarse al carro en las finales. Hay que trabajar todo el año. Si no no hay finales que valgan.

El de Camas  ya le ha dado más de un toque de atención, pero parece que al delantero le entra por un oído y le sale por el otro.

Ya puede espabilar Bale si no quiere volver al banquillo como le pasó con Zinedine Zidane. Y también si quiere seguir en la primera línea mundial. A este paso, saldrá del Madrid más pronto que tarde, y con este rendimiento y esta actitud se hace difícil pensar que algún grande le abra las puertas.

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