Leo Messi | EFE

El Barça golea al Levante pero Messi la lía (y gorda): “Ojito con Valverde”

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Los culés ganan 0-5 con un 'hat trick' del argentino en su visita al Ciutat de Valencia

16 de diciembre de 2018 (22:34 CET)

El Barça se ha llevado los tres puntos en su visita al campo del Levante. Una goleada por 0-5 en la que, eso sí, no es que los de Ernesto Valverde han brillado especialmente. Especialmente enla primera parte. Ya ha empezado mal la noche para los culés con las molestias de Semedo, que finalmente se ha quedado fuera de la lista.

Y Valverde ha tenido que inventar. ¿Qué ha decido? Plantar una defensa de tres con Piqué, Vermaelen y Lenglet y dos laterales, Jordi Alba y Ousmane Dembélé. Sí, Dembélé ha hecho las labores (y no muy bien por cierto) de lateral, en especial cuando el Barça no tenía la pelota.

Leo Messi lo tapa todo

Un once en el que otra de las sorpresas (o ya no tanto) ha sido la ausencia de Philippe Coutinho. Sergio Busquets e Ivan Rakitic han formado junto a Arturo Vidal en la media dejando a Leo Messi y a Luís Suárez solos en el ataque.

Messi Suárez

Un sistema que no ha funcionado bien, en especial en los primeros minutos. Luego, una dos genialidades de Leo, una en un pase a Suárez y otra definiendo y poniendo el 2-0 en el marcador justo antes del descanso, han acabado con las esperanzas de un Levante que, eso sí, había puesto en serios apuros a la defensa culé.

Messi, que cuando aún estaba regresando muchos aficionados del descanso, ha anotado el tercero y, con él, las probabilidades del b de remontar. Más tarde ha llegado el cuarto del Barça, el tercero en la cuenta particular del ‘10’ culé. Piqué an´oto el quinto y definitivo.Un Messi que, una vez más, ha tapado las carencias de un equipo que no está al nivel que debería si lo que quieren es ganar títulos.

La bronca de Leo Messi

De ahí que el argentino haya mostrado su disgusto al cavar el partido. No por el resultado, obviamente, sino por varios motivos. Uno de ellos, su míster, Valverde. Messi no entiende esta deriva pro-Dembélé que le ha cogido al vasco.

Y no por el francés, sino porque que juegue Dembélé implica, como ha ocurrido hoy, que es Coutinho el que se queda en el banquillo. Y eso no gusta entre los capos. En especial a Leo y a Luis Suárez, que se sienten mucho más cómodos con el brasileño en el campo que con Dembélé.

Un Ousmane que sí que está en un momento dulce, pero que no deja de ser un jugador de impulsos: mucha velocidad, mucho regate, un potente chut pero poca asociación, poco desmarque. Y en eso, de ahí que Messi y Luis estén mosqueados, Coutinho sí que encaja.

Decisiones como esta son las que están provocando que incluso desde dentro del club ya se lance un aviso: “ojito con Valverde”. Y es que al vaso le está pasando lo mismo que en la temporada anterior.

El buen juego asociativo de los primeros meses ha dado paso a un juego mediocre en el que el equipo está más pendiente no encajar que de elaborar. Valverde es así, y no engaña a nadie. El problema es que si encima la defensa no está al nivel, el problema se agrava.

Philippe Coutinho explota

Por otro lado, y al margen del enfado de los delanteros con su míster, el que está que se sube por las paredes es el propio Coutinho. El brasileño no está dispuesto, dicen, a ver como Dembélé le pasa por delante.

No se marchó del Liverpool, donde era la estrella indiscutible para llegar a un Barça donde en partidos como el de hoy, donde el equipo necesitaba control y juego asociativo, se queda de nuevo en el banquillo o sale a falta de quince minutos cuando todo está más que decidido. Es, incluso, una cierta humillación.

Phillippe Coutinho y la reunión secreta | EFE

Además, si bien es cierto que una parte de la directiva está encantada con que Dembélé tenga visibilidad, también es cierto que no sienta nada bien ver como el fichaje más caro de la historia del club no está en el once de gala.

Y es que, al menos a día de hoy, el carioca no lo está. Y Messi no piensa consentirlo. El argentino ha alzado la voz en el vestuario y le ha dejado claro a Valverde que debe ser el brasileño el que forme de inicio y que sea Dembélé el revulsivo, un papel que se le da más que bien.

Un drama en la defensa

Por otro lado, el argentino no ha querido pasar por alto la oportunidad de recordar la mala planificación deportiva que se está llevando a cabo en cuanto a la defensa. El problema del lateral derecho sigue sin solucionarse. Entre otras cosas porque Valverde sólo tiene uno puro: Semedo.

Pero lo más grave es que lo normal es que juegue Sergio Roberto y no él. Y claro, ahora que están los dos lesionados, tocan inventar. Por su parte, tampoco hay relevo ara Jordi Alba y de los cuatro centrales, el único que está en un buen momento de forma es Piqué.

Piqué, Messi, Suárez | EFE

Umtiti tiene la rodilla más que delicada, Lenglet aún no ha demostrado tener nivel Barça y Vermaelen sigue entrando y saliendo de la enfermería de forma habitual.

Hoy, por suerte (una vez más) Messi ha aparecido para salvar los muebles. Pero ojo que el lío con Coutinho no es menor. Valverde ya lo sabe y está avisado. Premiar a un jugador que se duerme y que tiene una vida ajetreada y castigar a un crack que cuentan con el ‘ok’ de dos de los capos no parece la mejor manera de ir a por el triplete.

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