Santiago Solari | EFE

“Patadas. Y un puñetazo”. Marco Asensio no mueve un dedo. Y si no interviene Sergio Ramos se come a Solari

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El ambiente en el vestuario contrasta con la victoria del Madrid

04 de noviembre de 2018 (20:47 CET)

Santiago Solari no está para tonterías. El técnico argentino del Real Madrid ya lo aviso en la rueda de prensa previa al partido entre los blancos y el Valladolid de este sábado. “No hay ningún jugador indiscutible en ningún equipo”, apuntó el míster. Una idea que está demostrando que llevará hasta las últimas consecuencias. Aunque ello le implique perder el puesto.

Castigo a Isco

El técnico lo demostró con el once que dispuso para el choque contra los pucelanos. El que Isco Alarcón estuviera celebrando el Halloween mientras el equipo disputaba la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey contra el Melilla no gustó un pelo a Solari. De ahí que lo dejara en el banquillo de inicio.

Asimismo, no dudó ni un instante en sentar a Casemiro, que estaba firmando un partido horrendo. Un gesto que no gustó nada al brasileño, que no se miró con Solari al salir del césped y lanzó la chaqueta contra el banquillo.

Casemiro Rayo

Solari va por faena

Pero eso no intimidó al entrenador, que minutos después sentó a Gareth Bale, otro de los señalados. Y no solo por el míster. El Santiago Bernabéu le dedicó una sonora pitada al delantero galés, al que tampoco gustó que le dejaran en evidencia.

Como a Marco Asensio, sustituido poco después del británico. Su actuación estaba dejando mucho que desear y Solari no perdió ni un minuto. Al banquillo directo. Sin contemplaciones.

marco Asensio Valladolid

Los propios jugadores eran conscientes de su mala actuación y no estaban contentos consigo mismos. Apuntan desde el seno merengue que se escucharon “patadas” y algún que otro “puñetazo”.

Ramos aplaza la guerra en el vestuario

Pero menos contentos estaban todavía con el que el técnico los retratara. La conversación entre los futbolistas y Solari iba a estar subida de tono.

Esta vez Ramos calmó el incendio y se adelantó a la conversación entre el técnico y los jugadores. Él mismo se encargó de reprender a Casemiro, Bale, Asensio y compañía. Pero igual que los jugadores, Solari tampoco es de los que se callan una.

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