Eden Hazard | EFE

La pelea de Hazard con un mimado de Florentino Pérez (y es por esto)

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El lío con el delantero belga en Valdebebas

22 de octubre de 2019 (12:45 CET)

Son muchos los frentes que tiene abiertos Zinedine Zidane en el Real Madrid. El técnico blanco sabe que se está jugando el cuello y que necesita la mejor versión de sus cracks para poder seguir siendo el míster al cargo de la plantilla.

Algo que, de momento, no ha conseguido. Al menos a nivel coral. Sí que es cierto que a nivel individual hay ciertos jugadores como Benzema que están en un buen momento de forma, pero el conjunto, el equipo, no acaba de arrancar.

Y ese quiero y no puedo se personifica en el jugador que estaba destinado a guiar el ataque del Real esta temporada: Eden Hazard. El belga llegó con la etiqueta de ser uno de los mejores delanteros del mundo.

Hazard | EFE

Llegaba al Bernabéu para ganar títulos y para poner sentarse en la misma mesa que los Messi, Cristiano y compañía. Algo que, al menos hasta ahora, sigue siendo un sueño más que una realidad.

El lío entre Hazard y Vinícius

Y una de las cosas que, cuentan, le falta a Hazard para ser determinante es su carácter. El belga es un tipo tranquilo, familiar y nada dado a la vida pública y a los flashes.

Eso, en el campo, ese carácter tranquilo, hace de él un tipo que no acabe de despuntar del todo, que no luche para revertir la situación. Cierto que en el club tienen muy claro que Eden está en pleno proceso de adaptación al Madrid y a la Liga, pero no son pocos los que le piden que dé un paso adelante y saque esa garra que muy de vez en cuando deja ver.

Vinícius | EFE

Una garra y un pronto que sí que evidenció hace poco en un entrenamiento. Cuentan que, en uno de los rondos, no fue otro que Vinícius el que intentó tirarle un caño. El cabreo de Hazard fue de los gordos y la cara con la que miró al carioca es de las que Vinícius no olvidará en mucho tiempo.

Un pique con uno de los “niños mimados” de Florentino Pérez que no fue a más, apuntan desde dentro, pero que es señal de la incipiente frustración del belga, que ve que no despunta y que su juego no es el esperado.

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