El nuevo trabajo de Nacho Palau, ex de Miguel Bosé: 1.000 euros al mes en una fábrica

Nacho Palau se vio las caras con Miguel Bosé en el juicio para conseguir que sus hijos tengan las mismas oportunidades que sus hermanos, a cargo del cantante

Nacho Palau
Nacho Palau

Nacho Palau y Miguel Bosé por fin se vieron las caras en los juzgados. La primera sesión del juicio tuvo que ser retrasada por la pandemia. El escultor denunció al cantante para conseguir que los dos hijos que están a cargo de Palau tengan las mismas oportunidades que los otros dos que están con Bosé. Al fin y al cabo los cuatro son hermanos. Los tuvieron durante los 26 años como pareja. La vista tuvo lugar este lunes 19 de octubre.

Fotografía: El nuevo trabajo de Nacho Palau, ex de Miguel Bosé: 1.000 euros al mes en una fábrica

La intención del valenciano es que el artista reconozca que los cuatro hijos son hermanos y que crezcan y se crien juntos. La situación de ambos padres es totalmente opuesta. Actualmente el escultor se ha visto sacudido por la actual crisis sanitaria y tiene que trabajar como cocinero en una residencia para dar de comer a los pequeños.

A los cuatro hermanos les separan kilómetros de distancia. Los dos hijos mayores se quedaron con Bosé en Panamá, aunque ahora viven con él en México, donde ha establecido su residencia. Los dos pequeños están en España con Palau, concretamente en Chelva (Valencia) donde él trabaja. Nacho consiguió que el verano pasado los cuatro hermanos pasaran unos días de vacaciones juntos.

El pasado lunes, el cantante se vio las caras con su expareja en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 4 de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Finalmente asistió al juicio, pero supo capear las cámaras de la entrada. Entró en coche por el aparcamiento. A la salida se notó en ambos una gran tensión. Lo que parece que no fueron muy bien las cosas. Ni tan siquiera se miraron a la cara.

Nacho Palau lo hace todo por los pequeños, él no quiere nada del cantante, solo quiere que sus dos hijos estén bien. «Me ha fastidiado la vida. Me vine a casa de mi madre. ¡No tenía otro sitio! Yo no quiero nada para mí. Estoy pluriempleado. No puedo llevarlos a un colegio privado. Los niños se necesitan y me importa que la familia esté separada. ¡Todo es un despropósito!».

Nacho está haciendo lo imposible por sus dos hijos. Ahora ha dejado la residencia de ancianos donde trabajaba y se ha puesto a trabajar en una fábrica de embutidos, donde ingresa 1.000 euros al mes. El escultor asegura que le cuesta llegar a fin de mes. En más de una ocasión tiene que pedir ayuda económica a sus familiares para la manutención de sus hijos.