¿Quién es Giampietro Manenti, el dueño del Parma detenido por corrupción?

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Este empresario, que posee una pequeña consultoría en Eslovenia, intentó sin éxito la compra de otros clubes de Italia

El propietario del Parma FC, Giampietro Manenti, y la sede de su empresa MapiGroup

19 de marzo de 2015 (00:43 CET)

La corrupción vuelve a manchar el mundo del deporte. Italia despertó el miércoles con la noticia de la detención del presidente y propietario del Parma, Giampietro Manenti, por un entramado de blanqueo de capitales y falsedad documental. Este empresario ha pululado por diversos clubes deportivos hasta que se ha hecho con uno de ellos, el más débil y foco perfecto, pensaba, para delinquir. La mentira tiene las piernas muy cortas.

Tres hijos de tres matrimonios reflejan el carácter de este empresario de 45 años. Manenti siempre fue un personaje ambicioso, inquieto, y oscuro capaz de recorrer toda la geografía en busca de oportunidades. Hay constancia de ello: creció en Senago y se afincó en la vecina Limbiate –150 kilómetros al norte de Parma— en cuanto cumplió la mayoría de edad, donde obtuvo un diploma en una escuela agrícola. Años después cruzó la frontera para intentar el levantamiento de un imperio de la nada.

Una empresa pequeña

En este escenario fundó MapiGroup, una pequeña empresa de servicios y consultoría con sede en una casa (ver imagen) de Nova Gorica, Eslovenia. La compañía tiene un capital social de 7.500 euros. Demasiado poco, y muy sospechoso, para un empresario que pretende gestionar una entidad con una deuda millonaria. Manenti negoció la compra del Brescia a través de la misma sociedad, curiosamente vinculada con el gigante ruso Gazprom, pero el traspaso de acciones jamás fructificó por las pocas garantías de su proyecto. El Parma, mucho más necesitado de dinero, escuchó las mentiras del posible delincuente sin contrastar sus palabras. Pagó un euro a cambio de asumir todos los pagos. Decía, decía, decía... pero la institución gialloblu está a un paso de la desaparición porque todavía no ha llegado el dinero prometido. Ni llegará.

La compra del Parma tenía un doble significado para Manenti. El primero, el delictivo: según las investigaciones, pretendía blanquear dinero a través del club. La cifra que manejan las autoridades es de cuatro millones de euros. En febrero, hace un mes, trató de adquirir entradas de la entidad con tarjetas duplicadas, pero la operación se fue al traste, así como otras parecidas que tenían por finalidad introducir en el mercado dinero b por medio de supuestas compras de mercadotecnia o patrocinios de la institución deportiva.

Colista y a punto de desaparecer

El segundo motivo era la satisfacción de su ego. El Parma, sin duda, era la joya de la corona de un pequeño empresario amante del deporte, al que solo le faltaba pisar un club como presidente. Adquirió experiencia como técnico en el Molino, equipo de tercera categoría, tras retirarse como futbolista por una grave lesión. Apenas disfrutó de las categorías inferiores del Milan y tuvo apariciones puntuales en el Avellino y la Salernitana. Ahora se enfrenta a una pena que oscila entre cuatro y 12 años de prisión, un precio demasiado elevado como para arriesgarlo todo por un sueño vanidoso. El Parma, además, es colista de la Serie A.

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