Movistar Plus pasa de Roures en la negociación por los derechos de la Champions

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Telefónica está dispuesta a llegar a un acuerdo con Bein Sports a costa de que rompa con Mediapro

De izquierda a derecha: Jaume Roures (Mediapro), Nasser Al Khelaifi (Bein Sports) y César Alierta (Telefónica)

19 de octubre de 2015 (22:00 CET)

La tercera jornada de la Champions arrancará en España con un nuevo episodio de las catastróficas emisiones de la televisión de pago. Solo el Bate Borisov-Barça podrá verse en abierto. Mientras los aficionados del Madrid, el Atleti, el Sevilla y el Valencia se buscan la vida para seguir a sus respectivos equipos, ya sea a través de plataformas legales o piratas, Movistar Plus sigue enrocada en su postura estratégica: ni agua a Jaume Roures, dueño de Mediapro. Telefónica pasa de negociar con un competidor directo y prefiere buscar un acuerdo con su socio, Bein Sports.

La ruptura entre Mediapro y Bein Sports sería una jugada redonda para Telefónica. El grupo que preside César Alierta es el único que puede garantizar a los cataríes unas cuotas de audiencia suficientes como para rentabilizar la inversión. Movistar Plus brindaría un espacio a la filial de Al Jazeera sin verse obligada a reforzar a la competencia con su dinero. Aunque no es fácil que se produzca la separación, hay motivos para pensar que las relaciones no son óptimas.

130 millones por año

Mediapro y Bein Sports se asociaron la primavera pasada, después de que los primeros comprasen a la UEFA los derechos de la Champions en España. Adquirieron el pack por tres años, a razón de unos 130 millones de euros anuales –sobre 400 millones en total– y, posteriormente, se fraguó la alianza con Bein Sports España, con el compromiso de que Mediapro se encargaría de producir los programas, la retransmisión de los partidos y de distribuir el canal por todo el país. El medio de comunicación catarí aportaría su músculo financiero.

Mediapro solo ha cumplido con una parte del trato hasta el momento, aunque gracias a la venta de los derechos a Vodafone, Orange y Telecable –en operaciones independientes de entre 40 y 50 millones de euros cada una– ya ha recuperado una buena porción de la inversión inicial. Sin embargo, no ha conseguido garantizar una audiencia potencial al grupo que preside Nasser Al Khelaifi, cuyo deseo es que sus retransmisiones lleguen al mayor porcentaje de público posible.

Cuatro millones de abonados

La televisión de pago en España cuenta con unos cuatro millones de abonados, el 80% de los cuales tiene Movistar Plus en sus casas y bares. Esa es la gran baza de Telefónica para meter presión a Bein Sports, que ve como con Roures no consigue la visibilidad que tiene, por ejemplo, en Francia. En el país galo, Bein Sports ya es el canal deportivo de pago por excelencia, superando a Canal Plus Francia, que solo tiene uno de los partidos de la Champions. Bein ofrece también la Ligue1.

Telefónica no contempla alimentar a un rival directo pagando un precio que, desde la compañía, siempre han catalogado como "fuera de mercado". Su interés en la Champions es total, pero "no a cualquier precio". Por este motivo, Movistar Plus dejó de contestar las ofertas de Mediapro a finales de agosto. Algo que Roures se ha encargado de gritar a los cuatro vientos en visitas a diversos medios de comunicación.

Una cosa no quita la otra

Sin embargo, que no haya contactos con Roures no quiere decir que no los haya con Bein Sports. Según ha podido saber GOL, las relaciones entre el grupo catarí y Telefónica no están ni mucho menos rotas.

Mientras tanto, Roures tampoco se queda quieto. Es por este motivo que ha puesto facilidades al Real Madrid para encontrar una alternativa a través de Microsoft que posibilite ver este miércoles el partido contra el París Saint-Germain sin problemas. Si los hinchas blancos están contentos, las presiones en su contra serán menores.  

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