El Real Madrid destapa el espejismo del Barça de Luis Enrique

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El conjunto azulgrana fracasa en el Bernabéu y evidencia que todavía no se ha curado de los fantasmas del pasado

Leo Messi, cabizbajo, tras la rotunda derrota del Barça ante el Madrid en el Bernabéu | EFE

25 de octubre de 2014 (20:32 CET)

El FC Barcelona sigue siendo vulnerable. Todavía es pronto para sacar conclusiones, pero el conjunto de Luis Enrique Martínez evidenció en el Santiago Bernabéu que no está curado de los fantasmas del pasado. El Real Madrid remontó al Barcelona, lo arrolló (3-1) y destapó el espejismo que se había construido desde que comenzó la temporada.

La revolución deportiva, tras la inversión en fichajes más elevada de la historia del club –157 millones de euros–, todavía está lejos de dar los frutos esperados. No en vano, 'Lucho' optó por recurrir a los de siempre en el centro del campo, renunciando a una de sus principales señas de identidad desde que llegó al club, la mordiente. El técnico asturiano alineó a Busquets, Iniesta y Xavi para dejar a Rakitic en el banquillo, y se equivocó.

Otra decisión polémica del entrenador fue la alineación de Luis Suárez. La afición, el entorno y todo el mundo pedía a gritos su aparición, pero llevaba cuatro meses sin jugar ningún partido oficial. El delantero uruguayó desentonó, perdido en un engranaje de juego muy diferente al que practicaba en el Liverpool. Tampoco salió bien la colocación de Jeremy Mathieu en el lateral izquierdo en detrimento de Jordi Alba. El francés estuvo torpe en casi todas sus intervenciones.

Gol de Neymar

A pesar de ello, el Barça salió en tromba. Enchufado desde el primer minuto y con un Neymar en estado de gracia, no tardó ni cuatro minutos en marcar. El delantero brasileño hizo la jugada típica de Messi desde el flanco izquierdo y batió a Casillas para encarrilar el partido. El golpe despertó al cuadro blanco, que se puso las pilas y creó cinco ocasiones prácticamente consecutivas. Era cuestión de minutos que llegase el empate y lo logró Cristiano Ronaldo ('35) de penalti.

El Barça acusó el desgaste físico, especialmente en el centro del campo. Con el paso de los minutos, la separación entre la defensa y la delantera se fue agravando hasta que el equipo quedó prácticamente roto y se convirtió en un juguete en manos blancas. Pepe ('50), a la salida de un córner, y Benzema ('61), sentenciaron el partido.

Sin reacción

No hubo reacción azulgrana y el fantasma de las peores derrotas de los últimos años (contra el Bayern en Champions hace dos años; contra el Atlético en Champions y Liga el curso pasaso y contra el propio Madrid en la final de Copa) vino a la memoria. No vale con tener la mejor delantera de Europa, falta compensar el equipo y dar entrada a nuevos talentos en partidos importantes. El Barça sigue líder, por delante del Madrid en Liga, pero a solo un punto y con sensaciones deterioradas. 

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