Cuestión de prioridades

14 de septiembre de 2012 (21:25 CET)

Después de dos semanas de interpretar la tristeza de Cristiano Ronaldo, como si su estado de ánimo fuera una cuestión capital en una España sumida en la peor crisis de las últimas décadas, vuelve la Liga para tranquilidad de (casi) todos. De los aficionados que necesitan una válvula de escape para sobrellevar sus problemas laborales o domésticos, de aquéllos que vinculan la cultura del ocio con una pelota y que padecen horrores cuando no juega su equipo y, por qué no, de algunos poderes fácticos interesados en generar conflictos artificiales para tapar la cruel realidad del país.

Un fin de semana sin Liga es un drama insoportable para muchos, sobre todo si España juega una pachanga con Arabia Saudí y cuatro días después compite con Georgia. Sin Barça y Madrid, el fútbol es otra cosa. Sin Messi ni Cristiano Ronaldo, el fútbol no tiene sentido en esta era audiovisual en la que todo se telegrafía, porque interesa más el impacto que el contenido. Este sábado, Getafe y Sevilla serán los epicentros del deporte español, como si todo lo trascendente ocurriera en dos campos de fútbol, ahora que el Gobierno reducirá las subvenciones a los deportistas de élite en un 50%. Del deporte formativo, claro, mejor ni hablar. Si no vende, no interesa.

El domingo, incluso el sábado por la noche, se analizará el juego del Barça y del Madrid y, sobre todo, se debatirá sobre Cristiano Ronaldo, quien sólo pide un poco de cariño y bastante más dinero, para alcanzar la felicidad. Ególatra en su máxima expresión, el portugués es, al menos, un tipo transparante, capaz de retar a Florentino Pérez y a José Mourinho, que no es poco, sin importarle un pimiento las consecuencias de su incendio en la institución que le paga ni la opinión del pueblo.

En el Camp Nou, en cambio, no hay sublevaciones ni reivindicaciones, tal vez porque el fútbol es un asunto demasiado serio e importante. Tanto que hay quienes han rebajado su fervor patriótico en los últimos días cuando han sabido que el Barça podría ser expulsado de la Liga española si Catalunya proclama la independencia. Y en la vida, ya se sabe, todo es una cuestión de prioridades.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad