Ancelotti, Florentino y Casillas convierten al Madrid en la casa de los líos

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El técnico decide sentar al portero y contradice el discurso del presidente, que lo defendió a ultranza en la asamblea de socios

Florentino Pérez, Iker Casillas y Carlo Ancelotti

23 de septiembre de 2014 (00:00 CET)

Es el cuento de nunca acabar. Iker Casillas sigue en el ojo de la polémica, para lo bueno y para lo malo. Cuando juega, porque juega. Cuando descansa, porque lo sientan. Cuando entrena, porque corre menos que su compañero Keylor Navas. Y cuando le defiende el presidente Florentino Pérez –hecho prácticamente inédito en los últimos tiempos– con la idea de apagar el fuego, se filtra que Carlo Ancelotti, entrenador, lo vuelve a sentar en el banquillo y aviva nuevamente la llama.

El Real Madrid se ha convertido en la casa de los líos. Ya no es ni siquiera una cuestión de resultados, a pesar del poso que queda en el recuerdo del tenso José Mourinho tras tres años como entrenador de la 'casa blanca'. Parecía que con la marcha del portugués volvería la paz institucional al Madrid, pero no fue así. Parecía que con la conquista de la Décima Champions se conseguiría enfriar la tensión. Pero ni con esas. El Santiago Bernabéu sigue hirviendo como una olla a presión. Pero lo más preocupante es que no contra los rivales, sino contra sus propios jugadores.

Este martes, el Madrid recibe al Elche en el santuario blanco con Casillas sentado en el banco, a falta de confirmación oficial. No ha trascendido el por qué de la decisión, pero todo parece indicar que el motivo es puramente deportivo. Dar descanso al guardameta más utilizado y regalar algunos minutos, en casa y ante un rival a priori asequible, a Navas, el portero suplente.

Mourinho prendió la mecha hace dos años

Pero lo que parece una decisión lógica y razonada, en el Madrid no tiene por qué serlo. Florentino mostró todo su apoyo a Casillas este domingo en la asamblea de socios: "De Casillas lo único que le digo es que merece nuestro respeto. Lleva 15 años en el club y no se merece los pitos que ha recibido. A mí no me gusta y no contribuye a hacernos más fuertes". "Dejemos que (el portero) pueda trabajar y que el entrenador haga lo que tenga que hacer", atajó.

Y el entrenador hará lo que cree que tiene que hacer. En un partido que podía ser incluso de reconciliación entre Casillas y la afición, tras las citadas palabras a su favor emitidas por el mandamás blanco, el portero permanecerá en el banco. Y, una vez más, se abrirá un debate que originó Mourinho en diciembre de 2012.

Relación fría entre Florentino y Casillas

Lo que más llama la atención es el intercambio de papeles que se ha producido en la función. Florentino, cuya relación con Casillas es fría, defiende al portero en busca de la anhelada paz institucional y es partidario de que juegue con la idea –según apuntan algunas fuentes consultadas por Diario Gol– de que se ponga en evidencia.

'Carletto', por su parte, se ha saltado sus propias normas. Pasará de obedecer a su superior –en su propio libro reconoce que en los clubes hay que saber adaptarse a la voluntad del presidente en función de la inversión que hace en los jugadores– a llevarle la contraria indirectamente. Y Casillas volverá a la suplencia dos días después de recoger los halagos del presidente.

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