2012, el año de 'El Elegido'

stop

Los éxitos de LeBron, que este domingo cumplió 28 años, le han permitido revalorizar su imagen de marca

LeBron, deportista del año según 'Sports Illustrated'

30 de diciembre de 2012 (18:20 CET)

A sus 28 años recién cumplidos, la vida deportiva de LeBron James bien podría resumirse en dos portadas de Sports Illustrated. Separadas por más de diez años, estas dos revistas marcaron el inicio y la consolidación de un fenómeno universal que, no obstante, ha atravesado a lo largo de esta década por niveles de popularidad radicalmente opuestos. 

2012 ha sido, sin lugar a dudas, el año de 'El Elegido' ('The Chosen One', como le bautizaron en su primera aparición mediática) en febrero de 2002. En estos doce meses, LeBron no solo ha igualado el hito alcanzado por Michael Jordan en 1992 y conseguido el anillo de campeón de la NBA, los MVP de la temporada y las finales, y el oro olímpico, sino que ha revalorizado su imagen de marca por un valor estimado de 7'5 millones de euros. Y, lo que es más importante, ganado el respeto de muchos aficionados que habían demonizado una figura otrora tildada de arrogante y prepotente, pero que ha logrado ser considerada como el Deportista del Año según la misma revista que le había encumbrado diez años atrás.

Las dificultades de sobrellevar la fama

En 'More than a Game', el documental de la serie ESPN30, puede verse cómo ese adolescente tímido –criado en un entorno familiar desestructurado, marcado por la ausencia de una figura paterna (su padre biológico es un exconvicto que se desentendió de toda responsabilidad)- y sus compañeros de un pequeño instituto de Ohio se convertieron en estrellas a nivel nacional por obra y gracia de las habilidades de James. Su condición de número uno del draft de 2003 y sus siete temporadas en el equipo 'de casa', Cleveland Cavaliers, contribuyeron en la creación del 'monstruo'. Y del mismo modo que comenzaba a generar millonarios beneficios, LeBron fue sumando detractores, que veían en él a una versión prefabricada de Jordan.

La retransmisión en vivo de su 'decisión' de "llevar sus talentos a South Beach" y su ejercicio de fanfarronería en la presentación con Miami Heat, cuando prometió que ganarían ocho títulos en su estancia, ayudaron a que el número de 'haters' se multiplicase de forma exponencial. Para ellos, el gesto de LeBron de donar los más de dos millones de euros generados en publicidad por aquel programa no era más que una fachada. Y la derrota, meses después, de sus Heat en las finales de la 2010/11 ante Dallas (4-2) con un decepcionante papel de James (17'8 puntos, 7'2 rebotes y 6'8 asistencias), motivaron que la comunidad 'antiLeBron' pasara directamente del odio a la burla.

La redención y el negocio

Sin embargo, la frustración por su segunda final perdida ha precipitado la madurez de un LeBron cada vez más familiar y humano. Su ansia por mejorar le llevó a contratar los servicios del exjugador Hakeem Olajuwon con el objetivo de mejorar sus movimientos en el poste bajo, lo que unido a una indiscutible mejoría en el lanzamiento exterior le han convertido en el jugador total e imparable que se podía aventurar en sus años de instituto. Los resultados no se hicieron esperar y con un promedio de 27 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias, James se aseguró su tercer MVP consecutivo de la temporada y lideró, esta vez sí, a sus Heat a su segundo anillo. El primero de su vida, con el que empezó a convencer a sus críticos con actuaciones inolvidables como la del decisivo sexto partido de la final del Este ante los Celtics (45 puntos, 15 rebotes, 5 asistencias, 73'1% de acierto en tiros de campo) o el triple doble (26 puntos, 13 asistencias y 11 rebotes) del quinto partido de la final ante Oklahoma City Thunder, en la que fue nombrado por unanimidad como MVP.

Un par de meses después, James redondeó su año perfecto con el oro olímpico en Londres. Un pleno que ha supuesto que sus ganancias, estimadas en unos 40 millones de euros, pero cimentadas especialmente en los ingresos publicitarios –con 30 millones anuales es el jugador de cualquier disciplina por equipos que más dinero recibe por este concepto, aumentasen en un mínimo de 7'5 millones más. Todo ello sin tener en cuenta que entre sus actuales patrocinadores (Nike, Coca-Cola, McDonald's, Samsung, State Farm, Upper Deck, Dunkin' Donuts o Baskin Robbins) todavía no constan ni entidades financieras ni empresas automovilísticas, que deberían ofrecer un mínimo de otros 7'5 millones para sentarse en la mesa a negociar. Una máquina de hacer dinero que, por otra parte, sigue siendo el mejor jugador de baloncesto del mundo.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad