Va a peor. El problema que amenaza el matrimonio de Belén Esteban y Miguel Marcos. Tercera persona en la sombra

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La situación de la colaboradora de Sálvame no parece que tenga buen final

Miguel Marcos y Belén Esteban

23 de julio de 2020 (13:31 CET)

Crece la preocupación en casa de Belén Esteban y Miguel Marcos. Sobre todo por parte de la colaboradora de Sálvame. Y es que la sombre de una tercera persona está empezando a ser demasiado grande para Belén. Y esa no es otra que la de su ex pareja Jesulín de Ubrique.

Y es que, como bien saben los seguidores de la ¡princesa del pueblo’, Belén y Jesulín se separaron hace ya muchos años. Sin embargo, una de las críticas que siempre se le ha hecho a Esteban es que, durante muchos años, ha estado viviendo de hablar de Jesulín y de María José Campanario.

El lío con Belén Esteban

Sin embargo, ese “chollo”, como lo llamaron algunos viendo lo que ganaba Belén en televisión, se le acabó el día en el que su querida hija Andrea le pidió por favor que no hablara más de su padre en la pequeña pantalla.

Pero el problema ya va más allá de eso. Y es que su nuevo marido, del que esta profundamente enamorada Belén, Miguel Marcos, parece que no tiene ninguna intención de formar parte de este circo mediático que hace tantos años que ha encumbrado a su ahora esposa.

A diferencia del anterior marido de Belén, el fallecido Fran Álvarez, que sí que entró al trapo y acabó acudiendo a varios platós, Miguel sabe que tiene su trabajo como conductor de ambulancias y que poco bueno puede sacar de meterse en el mundo del famoseo televisivo.

Toño Sanchís se ríe de las audiencias de Belén Esteban

Eso está provocando que Belén ya no venda tanto, que el interés de la audiencia por ella haya caído. Sin poder criticar a Jesulín y a Campanario y con una pareja que huye de las cámaras, los datos van a peor. Como ejemplo, su vuelta a la tv después del confinamiento, en el que su entrevista de Sábado Deluxe cosechó peores datos que la entrevista a Adara o a la la hija de Ana María Aldón, celebrities, en teoría, con mucho menos tirón.

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