Leucemia. Golpe fatal. Lo cuenta llorando. Lydia Lozano y Telecinco desolado

La colaboradora de Sálvame y sus compañeros no sabían nada de lo que explicó

Fotografía: Leucemia. Golpe fatal. Lo cuenta llorando. Lydia Lozano y Telecinco desolado » Diario Gol
Fotografía: Leucemia. Golpe fatal. Lo cuenta llorando. Lydia Lozano y Telecinco desolado » Diario Gol

Aunque la nueva entrega de Planeta Calleja quedó deslucidada por el batallón de estrenos de las principales cadenas, la aventura de Sandra Barneda ha conseguido ser noticia por las desveladoras revelaciones de la presentadora. La periodista puso rumbo a Borneo para descubrir junto a Jesús Calleja las maravillas de este paraíso natural del Sudeste Asiático. Además, los aventureros también tuvieron tiempo para mostrar una de las realidades más tristes que asola el país, el cultivo del aceite de palma.

Sandra Barneda se ha mostrado muy comprometida con el medio ambiente y ha sentido dolor y rabia por la deforestación sufrida en Borneo. «Borneo es un ejemplo de lo que no hay que hacer por culpa de la deforestación», aún así, la catalana se planteaba qué se debe hacer ahora con todos esos cultivos y con todos los locales que viven de la producción de este aceite: «No al aceite de palma, pero qué hacemos con esta gente a la que le hemos quitado la selva y que vive ahora de la palma».

Sandra Barneda con Jesús Calleja Sandra, quién se mostró muy participativa en todo momento, narró uno de los episodios más duros de su infancia y que nunca había revelado hasta ahora. La familia de la periodista tuvo que hacer frente a la leucemia que le fue diagnosticada al hermano mayor de Barneda. «La familia se tuvo que volcar en él y yo me sentí un poco sola. Esa tristeza con la que convives te hace que te cueste disfrutar de la vida».

La joven también explicó como le contó a sus padres que le gustaban las mujeres.Sandra Barneda habla de la enfermedad que sacudió su infancia. «Estuvimos nueve meses sin hablar. Yo no lo había encajado y por eso ellos tampoco lo hacían. Les escribí una carta y me fui de casa, sin cogerles el teléfono durante todo este tiempo. En Navidad subí a mi casa sin avisarles y tuvimos una de las conversaciones más bonitas que he tenido».
 

 

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