Meghan Markle y Kate Middleton

“¡Escándalo terrible!”. Kate Middleton y Meghan Markle tienen prohibido hablar (y es de esto)

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La duquesa de Cambridge y la de Sussex prefieren hacer oídos sordos a la nueva polémica que rodea a la Casa Real

25 de septiembre de 2019 (12:46 CET)

El Príncipe Andrés se encuentra entre la espada y la pared. Aparecen nuevas pruebas que relacionan al duque de York con una red de prostitución de menores. La Casa Real continúa defendiendo su inocencia, pero cada vez se le hace más difícil. Las fotografías, los testimonios, no dejan opción. Meghan Markle y Kate Middleton prefieren no pronunciarse al respecto. 

El príncipe vive uno de los peores momentos de su vida. Actualmente se encuentra en medio del proceso judicial contra su ex amigo Jeffrey Epstein. Un millonario que fue hallado muerto a principios del mes de agosto en la prisión de Nueva York por presunto tráfico sexual de menores. Se encontraba a la espera de un juicio. Después de la autopsia se determinó que Epstein se había suicidado por ahorcamiento. 

En toda esta historia podría verse vinculado el hijo de la reina Isabel II. Los periodistas le persiguen para entrevistarle sin suerte. Justo después del fallecimiento de Epstein se revelaron más de 2.000 páginas sobre el caso en el que se le acusa de haber traficado sexualmente con decenas de niñas. Entre todos los nombres que se mencionan aparece el del hijo de Isabel II. Al príncipe Andrés se le acusa de haber mantenido relaciones sexuales al menos en tres ocasiones con Virginia Giuffre, cuando ésta aún tenía 17 años. 

príncipe andrés con Virginia Roberts

Ésta misma ha revelado en su primera entrevista que el príncipe Andrés la exclavizó sexualmente durante años. Tanto Epstein como su novia, la "entrenaron en diversas técnicas y en el uso de juguetes sexuales". Su intención no era otra que convertirla "en lo que todo hombre desea", según revela ella misma. Se la llevaban de viaje aún siendo menor, cuando podría haber mantenido relaciones con el príncipe Andrés. Insinúa que fue forzada a hacerlo. 

"Ghislaine me dijo 'él regresa a casa, y quiero que le hagas lo mismo que le haces a Epstein'", explicó Giuffre. "No podía cree que incluso la realeza estuviera involucrada", añadió. "Para mí fue un shock tan grande... cuando digo shock, es porque no tengo palabras. Estaba de luto, y no precisamente porque el mundo hubiese perdido a un monstruo, sino por la muerte de mi capacidad para hacerle responsable de sus actos", asegura Roberts. 

"En una de las fotografías se me ve en un barco rumbo a Nueva York. Ahí tenía 15 o 16 años, se puede ver lo joven que estaba. Durante las siguientes semanas Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell me entrenaron para que hiciese lo que ellos quisiesen, incluyendo actividades sexuales y aprender a utilizar juguetes para usar en la cama", explica ella.

"Llevaron a cabo mi formación en las mansiones de Epstein en Florida y Nueva York, donde básicamente lo que hacía era aprender estas cosas como si fuese a la escuela. Luego también tenía que tener sexo con Epstein muchas veces, me entrenaban para que fuese lo que cualquier hombre querría que yo fuese".

Pero esto no es de lo único que se le acusa. En 2001 habría sido acusado de tocarle el pecho a otra menor. "Sólo recuerdo que alguien sugirió una foto y nos dijo que fuésemos al sofá. Entonces Andrés y Virginia se sentaron en él y pusieron la marioneta en uno de los regazos [de ella]. Yo me senté por mi propia voluntad en el de él y, cuando pusieron la mano del muñeco en el pecho de Virginia, Andrés puso la suya en el mío. Decían que era una broma", recuerda Johanna Sjoberg según los documentos hechos públicos por la justicia estadounidense.

La última prueba son unos correos electrónicos en los que un testigo afirma que vio al hijo de Isabel II recibiendo un masaje por parte de dos mujeres rusas en la casa de Epstein. 

"La última vez que le visité en la casa de Epstein me lo encontré en chándal junto a un tipo inglés en traje y tirantes que estaba recibiendo un masaje de pies por parte de dos jóvenes rusas bien vestidas, un masaje a cuatro manos. El británico, que se llamaba Andy, se puso a hablar sobre las autoridades suecas y los cargos contra Julian Assange", escribió Brockman.

"También se quejó de su perfil público. Dijo que en Mónaco, Alberto trabajaba 12 horas al día pero a las 9 de la noche, cuando terminaba, hacía lo que le da la gana y a nadie le importa, pero si lo hacía él se metía en problemas. Me di cuenta en ese momento de que quien estaba recibiendo el masaje de pies por parte de Irina era su alteza el príncipe Andrew, duque de York", rezaba el mail. 

 

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