El lío de cama de María Teresa Campos con un ex de su hija Terelu Campos

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La hija de la comunicadora malagueña relata el currículum amoroso de su madre

jorge javier vázquez y maría teresa campos

12 de julio de 2020 (12:34 CET)

María Teresa Campos está desatada. La comunicadora es una mujer nueva a sus 78 años. La reina de las mañanas se ha convertido en la reina de las redes sociales. La podríamos llamar ya influencer. Tras pasar más de un año sin programa, la malagueña ha sabido la forma de continuar viva y hacer lo que más le gusta. Enredados por María Teresa Campos es el nuevo programa de entrevistas de la comunicadora que se emite en Youtube y cuenta con más de 20.000 suscriptores. 

Ahora mismo María Teresa Campos es una mujer libre y feliz. A pesar de haberlo pasado mal tras la ruptura con Edmundo Arrocet, como dice su hija Terelu, ya no cree que vaya a darle otra oportunidad al amor. Sin embargo, quién sabe. Ahora se ha vuelto muy moderna. Terelu Campos en su libro habló mucho de su madre y también de su currículum amoroso, haciendo especial hincapié en su padre. “Durante muchos años el hombre de su vida fue mi padre: con él tuvo dos hijas. Y le quería. Otra cosa es que en los últimos años su relación se deteriorara. Pero mi madre fue muy feliz con su marido. Y fue también muy generosa; prefería callarse para no pelearse con él”.

Para Terelu, el mayor amor de su madre fue un arquitecto con el que estuvo durante 14 años. Corría la década de los 80. Se llamaba Félix Arechavaleta. "Para mí era alguien importante en mi vida. Para mi hija era el abuelo Félix”. Es más, afirma que “creo que estaban a punto de acercarse de nuevo. Pero murió (en 2006), con 70 años cayó fulminado por un ataque al corazón (…). Era, sobre todo, un hombre bueno”.

Carmen Borrego, Terelu Campos y María Teresa Campos

“Otro de los hombres más importantes de la vida de mi madre fue Paco Valladares. Sin haber tenido una relación sentimental, ha sido decisivo para ella. Y para mí”. La colaboradora le recuerda de manera especial: “Cuando estábamos los dos enfermos, una vez me mandó un mensaje: ‘Cuánto admiro tu valentía, tu lucha’. Y me lo decía él, que nunca tiró la toalla. Y cuando creíamos que había superado la enfermedad, de pronto fue que no. ¡Ay!, lo que aprendí de él; lo que me quería, lo que me valoraba”.

Su madre se enamoró del motero y tenía intención de irse a París con él en su moto. “Mi madre allá que se iba en la moto con su novio, y yo pensaba ‘hay que ver, esta mujer a estas alturas con una moto…’. Con él compartí un viaje”. Además cuenta que “al poco de llegar a Madrid me eché un novio, mayor que yo, como casi siempre, que a su vez tenía un hermano mayor que él, o sea, ya bastante mayor, con el que me parece que mi madre salió durante una temporada”. 

 

 

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