Cristina Pedroche ordena cambiar el vestido para las campanadas

Cristina Pedroche confiesa a sus compañeros de 'Zapeando' que presentará las campanadas de este horrible 2020, pero tiene muchas dudas con el vestido

Fotografía: Cristina Pedroche ordena cambiar el vestido para las campanadas
Fotografía: Cristina Pedroche ordena cambiar el vestido para las campanadas

Cristina Pedroche cumple 32 años en uno de sus momentos más difíciles. Este confinamiento ha sido demasiado duro para ella. Las primeras semanas no pudo despedirse de su abuela. Pocos días después, invadida por la tristeza, David Muñoz enfermó de coronavirus, aunque no requerió de ingreso hospitalario. A la colaboradora se le hizo pequeña la casa de 130 metros cuadrados en Embajadores. Por este motivo, junto al chef, de quién está profundamente enamorada, decidieron mudarse a una casa más grande en la lujosa urbanización de La Finca en Pozuelo de Alcorcón. 

En estos meses Cristina Pedroche y David Muñoz han tenido que cerrar su restaurante hasta en tres ocasiones. Una de ellas de tres meses. El establecimiento sigue generando gastos, pero ningún ingreso. Y no es el único local de David que sufre las consecuencias. Por suerte, Cristina Pedroche cuenta con un gran poder mediático y más de 3 millones de seguidores en redes sociales en las que poder hacer publicidad de StreetXo, el restaurante que ahora mismo está abierto. Y ya de paso darse un atracón, las publicidades se pagan aunque sean para su marido.

Aunque se desconoce cómo serán este año, la colaboradora dará nuevamente las Campanadas, ella misma lo ha confirmado en ‘Zapeando’. 

Fotografía: Cristina Pedroche ordena cambiar el vestido para las campanadas

«Normalmente estoy nerviosa de la emoción, pero este año estoy nerviosa porque no sé cómo sentirme», confesó la joven en ‘Zapeando’. «Me apetece hacerlo porque despedir el año con todo el mundo es un sueño y todos queremos que termine este año porque ha sido malo para todos», expresó, pero le asaltan las dudas cuando piensa en que a mucha gente le parecerá una frivolidad el ritual que se organiza en torno a su vestido para generar expectación.

«No quiero que la gente piense que soy superficial y que lo único que quiero es salir guapa esa noche. No consiste en eso. Consiste en entretener, en que la gente se olvide en ese momento de todo lo malo que está pasando», explicó Pedroche entre lágrimas.

«El problema está en que esa ‘tristor’ también la tengo yo dentro. No estoy viviendo mi mejor año.En los minutos previos estoy histérica de emoción, y no quiero estar histérica de pena. No sé si estoy segura con este vestido o no. Cómo es el vestido está claro desde enero, pero ahora no sé si cambiarlo… Sabéis que son como mis hijos».