Así sorprendió la reina Sofía a Juan Carlos I: bochorno en plena cacería. Los amigos no la dejaban entrar a la habitación, pero entró

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La pillada de la emérita al padre de Felipe VI que lo cambió todo

Los reyes eméritos Juan Carlos y Sofia

24 de julio de 2020 (13:01 CET)

“No lo abandones nunca, no dejes de ser reina… ¿Quieres ser como yo, una reina sin reino, una paria que tiene que vivir de la caridad de los demás, y que ha tenido que venir a la India porque nadie me aguanta?”. Estas fueron las palabras que la reina Federica, según la periodista especializada en la casa real Pilar Eyre, le soltó a la reina Sofía hace casi 50 años.

En aquel momento Federica vivía en Delhi, junto a su gurú Mahadevin y su hija Irene, donde llevaba un tren de vida más que modesto.  De hecho, cuenta la cronista que la familia de Sofía había salido de Grecia siento tan pobre que Juan Carlos I y Sofía tuvieron que llevarles ropa cuando estaban en Roma para que tuvieran algo para vestirse.

Reina Sofia y Mohamed Yunus

Sofía pilla a Juan Carlos

Pero, ¿a qué venían estas palabras? ¿Y que hacía en La India la reina Sofía? Te lo contamos a continuación.

Según explica Eyre, Juan Carlos estaba pasándolo en grande en una de sus cacerías. Fue poco después de que muriera Franco. Y a Sofía le debieron llegar rumores de lo bien que se lo estaba montando su marido por ahí, porque decidió poner rumbo a donde se encontraba. Y una vez allí se dio de bruces con la realidad. Que su marido la engañaba con otras mujeres. Los guardaespaldas del rey no pudieron evitar que la madre de Felipe entrara en la habitación.

Juan Carlos I | EFE

Federica le recomienda callar

“Sorprendió a su marido en la cama con una mujer”, revela Pilar, que añade que por aquel entonces Sofía solo tenía 37 años. El disgusto fue tal que la ahora emérita huyó a La India junto a sus hijos, con la intención de dejar a Juan Carlos. Y es que en aquel momento vio que su marido haría lo que quisiera para siempre.

“No seas tonta”, le habría dicho Federica una vez Sofía llegó a La India, que habría añadido el discurso antes mencionado, recomendándole que no renunciara a sus privilegios de reina por la promiscuidad de su marido. Y desde entonces, las sonrisas en público y la ignorancia en privado es lo que ha imperado entre los eméritos.

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