Ana Obregón detalla como fueron los últimos días de vida de Álex Lequio

Ana Obregón concede por primera vez su entrevista en exclusiva para la revista Hola y habla de la situación en la que se encuentra en estos momentos

Fotografía: Ana Obregón detalla como fueron los últimos días de vida de Álex Lequio
Fotografía: Ana Obregón detalla como fueron los últimos días de vida de Álex Lequio

Poco a poco Ana Obregón empieza a ver la luz al final del túnel sin olvidar nunca el recuerdo de Álex Lequio. Han pasado seis meses desde que el empresario fallecido víctima de un cáncer a los 27 años de edad. El mayor golpe para la presentadora. Perdía su pilar más importante y sin él la vida ya no era vida. Durante todo este tiempo ha estado arropada por sus familiares. Un día después de celebrar el funeral de su hijo, Ana se trasladó a la finca familiar de Mallorca. Allí pasó todo el verano. En septiembre viajó hasta un lugar totalmente desconocido, donde ha permanecido para estar en paz consigo misma.

Fotografía: Ana Obregón detalla como fueron los últimos días de vida de Álex Lequio

Sus amigos le recomendaban volver a recuperar su vida, algo a lo que ella se negaba en rotundo. Tal y como escribía en algunas de sus publicaciones de Instagram, Ana Obregón no tenía pensado volver a trabajar nunca más. Sin embargo, parece que eso ha cambiado. Para sorpresa de todos, la bióloga se convertirá este 31 de diciembre en la presentadora de las Campanadas junto a Anne Igartiburu.

Pero no ha sido su única actividad estos días. También ha concedido su primera entrevista a la revista ‘Hola’. La más esperada, pero también la más difícil. Por primera vez habla públicamente y abre su corazón de par en par.  «Siempre le dije la verdad, menos al final; él ya tampoco preguntaba. Los últimos meses fueron de una crueldad que no se puede explicar», ha relevado Ana rota de dolor.

Estos meses sin Álex han sido realmente difíciles y le ha costado hacerse a la idea de que su hijo ya no iba a volver. La presentadora ha pasado por varias fases. Negación, rabia o desolación. Para Ana es como si su hijo no se hubiese ido nunca y una parte de él viviese en su cuerpo. La madrileña piensa cumplir con los últimos deseos del empresario que a él no le dio tiempo a acabar.

Álex era una persona muy buena. Solidaria, humanitaria y con un enorme corazón que no cabía en su pecho. Le encantaba ayudar a los demás y eso va a hacer Ana a partir de ahora. Se encargará de crear una fundación sin ánimo de lucro con la que ayudar a las personas con cáncer y familias que están al lado de éstas en su lucha.