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El talent show del fracaso: Todo por la audiencia y no por los concursantes

amaia romero ganadora ot 2017

29 de enero de 2019 (12:57 CET)

OT 2018 puso punto y final con la gala de Eurovisión donde Miki se proclamó ganador. Gestmusic empieza a desmontar el plató para dar paso a un nuevo programa, mientras la fecha de regreso del talent show no está nada clara. Los datos de audiencia cosechados por el formato no han sido nada buenos para emitir una nueva edición. 

El concurso de cantantes empezó con el nuevo milenio y fue todo un éxito. De su primera temporada salieron famosos rostros como Chenoa, Rosa López (la ganadora), David Bisbal o David Bustamante. Estos cinco son los más recordados, pero por la academia pasaron 16 concursantes cada año. La famosa Rosa de España se alzó con el trofeo y llegó a Eurovisión, pero su meteórica carrera se desinfló rápidamente. Todo lo contrario que el almeriense y el cántabro que se han colado en los primeros puestos. 

Algo similar pasó en estas dos últimas ediciones. Muchos de los concursantes, a pesar de todo el 'boom' y repercusión social con conciertos y discos, ya han sido olvidados. Y una vez más se demuestra que no por ganar el talent show eres el mejor o la mejor. Es el caso de Amaia. Desde la Gala 1 logró conquistar a todos y se posicionó como clara ganadora. Lo consiguió. Pero a pesar de su esperado disco, el primer single de la de Pamplona no ha funcionado. Mimi, la primera expulsada de su edición, es la que más éxitos ha cosechado. Su canción "Ya no quiero na" consiguió millones de visitas, se escucha en todas las radios y se baila en todas las discotecas. 

El talent show no es ningún concurso de talentos de la música, sino un espectáculo más de la televisión. Como MasterChef o Gran Hermano, entre otros. No cuenta el talento, sino el 'show'. Operación triunfo no da la garantía de éxito. Unos concursantes intentan colarse en la televisión, como Chenoa que ha conseguido más éxito de jurado y colaboradora que de cantante, otro en cambio acaban en otro tipo de profesiones. 

Nahuel Sachak fue el gran perjudicado y no logró hacerse un hueco en la indústria discográfica. El joven participó en la peor edición de OT. Concretamente la de 2011, cuando cogió las riendas Telecinco y terminó de hundirla. Se precipitó su final y al ganador no le auguró un buen futuro. En un día, “Operación Triunfo destrozó todos nuestros sueños y nuestro corazón. El programa nos dejó a la deriva. Allí, todo era de color de rosa, pero luego los perjudicados fuimos nosotros. Fue como quitarle un caramelo a un niño». El joven tuvo que ganarse la vida como stripper. 

 

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