Koeman lo sentencia: no jugará ni un minuto en el Barça

El técnico holandés del Barça Ronald Koeman se carga definitivamente a un jugador del conjunto azulgrana

Ronald Koeman
Ronald Koeman

Ronald Koeman se plantó en Barcelona hace ya unos meses, cuando sabía que iba a estar al cargo de la plantilla del Barça, con los deberes hechos. Desde el primer día que puso un pie en su querido Camp Nou, le hizo saber a la entonces junta de Josep Mª Bartomeu que había una serie de jugadores que no entraban en sus planes y que el club debía vender.

Muchos de ellos como Rakitic, Arturo Vidal, Semedo, Rafinha o Luis Suárez, entre otros, ya no forman parte del cuadro blaugrana. Otros que también estaban en la lista de transferibles de Koeman como Aleñà, Junior, Riqui Puig o Martin Braithwaite siguen en el Camp Nou.


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Koeman sentencia a Matheus Fernandes

Sin embargo, el caso más paradigmático del desastre que ha supuesto en los últimos tiempos algunas gestiones en el Barça es el de Matheus Fernades, un pivote brasileño que el Barça fichó el pasado mercado de enero procedente del Palmeiras y que supuso un gasto de 7 millones fijos y 3 en variables para la entidad catalana.

Un jugador que, de hecho, pese a tener actualmente ficha del primer equipo, no ha sido ni presentado. Llegó en enero y se marchó cedido al Valladolid, donde tan sólo jugó los dos últimos encuentros del campeonato liguero cuando los de Pucela ya estaban salvados.

Matheus Fernandez
Matheus Fernandez

El carioca no entra en los planes de un Koeman que, de hecho, no lo ha incluido en ninguna de sus convocatorias. Obviamente el carioca es un jugador que ha sido sentenciado por el míster desde el primer día y que no va a jugar ni un minuto en el Barça.

Con contrato hasta 2025 y con una cláusula de 300 millones de euros (que evidentemente nadie va a pagar) el club debe buscarle una salida cuanto antes para, al menos, recuperar parte de una inversión que, de nuevo, vuelve a estar injustificada. Una más en este extraño idilio del Barça con el mercado brasileño que ha supuesto muchos gastos y muy pocas alegrías en los últimos años.