Florentino Pérez desvelará en breves la incónita | EFE

Florentino Pérez cierra un fichaje sorpresa para Zidane (y se lo levanta al Barça)

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El presidente sigue moviéndose con rapidez en el mercado

15 de septiembre de 2017 (17:02 CET)

El frenético ritmo que ha alcanzado el mercado de fichajes este verano ha servido para confirmar la idea que Florentino Pérez venía trazando hace un par de temporadas.

El presidente blanco trató por todos los medios de contratar a Neymar cuando militaba en el Santos y su elección por el Barça fue un fracaso personal. Al ver su revalorización hasta los 222 millones de euros y la respuesta del club azulgrana fichando a Dembelé por 145, Florentino  ha sido claro. Captará el talento antes de que despunte.

Inició el camino del descubrimiento de jóvenes perlas con fichajes como el de Martin Odegaard, Raphael Varane o Fede Valverde, y lo ha continuado con las llegadas de Marco Asensio o Dani Ceballos.

Pero el presidente blanco no se ha quedado ahí. En su apuesta por atar a las estrellas del futuro a una edad temprana, pagó 45 millones de euros por Vinicius al Flamengo y ahora ha atado a Rodrigo, otro diamante de 17 años.

Ni una temporada como profesional

Rodrigo Antonio Rodrigues milita en el modesto Gremio Novorizontino y puede jugar tanto de media punta como de interior. El carioca está llamado a ser uno de los grandes valores de Brasil en los próximos años y el Real Madrid se ha adelantado al Barça y otros grandes clubs europeos cerrando su contratación.

El fichaje de Rodrigo se oficializará una vez cumpla los 18 años, y la idea es que llegue al Real Madrid Castilla para terminar su formación. Con su llegada, Florentino Pérez sigue cerrando el que será el Madrid del futuro de forma paulatina. Pese a que Rodrigo no ha completado ni una temporada como profesional

En vez de pagar más de 100 millones de euros por jugadores que ya suman experiencia en Europa, la idea de la dirección deportiva blanca pasa por combinar cartera y cantera. Probablemente no todas sus apuestas acaben despuntando, como está ocurriendo con Odegaard, pero la línea trazada es muy clara en la casa blanca.