Messi estalla en el Barça-PSG contra Luis Enrique (¡No aguanta más!)

El crack argentino muestra su peor cara en el Parque de los Príncipes

Fotografía: Messi estalla en el Barça-PSG contra Luis Enrique (¡No aguanta más!) » Diario Gol
Fotografía: Messi estalla en el Barça-PSG contra Luis Enrique (¡No aguanta más!) » Diario Gol

Cabreo descomunal. Lionel Messi abandonó el Parque de los Príncipes de París con un enfado monumental, de los que pasan a la historia. Fuera de sus casillas, el crack montó en cólera.

La explosión del astro argentino tras la humillante derrota del Barça frente al PSG (4-0) esconde muchos dramas ocultos –o no tanto– que se vienen arrastrando esta temporada. La conexión de la plantilla con Luis Enrique Martínez está rota.

Diario Gol lo viene advirtiendo desde hace meses y este martes, en plenos octavos de final de la Champions, el Barça quedó retratado. El PSG desnudó al cuadro azulgrana. Le despojó de los ropajes que lo acreditaban como mejor equipo del mundo. Lo mató, y lo remató.

Hacía tiempo que nadie toreaba al Barça de tan salvaje manera. Y menos en una gran cita de este calibre. Si acaso habría que remontarse al Bayern-Barça de 2013 (4-0).

Esta temporada, sin ir más lejos, los azulgrana ya encajaron una dolorosa derrota en Balaídos (4-3) contra el Celta que disparaba las alarmas. Ya entonces se alertó de la preocupante endeblez defensiva del cuadro azulgrana.

Estas son las consecuencias de una serie de decisiones de difícil explicación que llevan sucediéndose desde verano. Y que muchos pesos pesados de la plantilla habían cuestionado solo de puertas para adentro. Sergio Busquets lo hizo también de puertas para fuera, al cuestionar claramente el planteamiento táctico de Luis Enrique y elogiar a los de Unai Emery.

André Gomes y Sergi Roberto 

La principal de estas decisiones inexplicables es el fichaje de André Gomes. Un jugador que cuenta con la total confianza de Luis Enrique y que volvió a naufragar en París. Dio un recital de como perder balones de cualquier manera y sugirió –sin ser consciente– que cuando se le gasten las pilas a Andrés Iniesta (32 años), el Barça celestial, el del fútbol total y las obras de orfebrería, habrá pasado a mejor vida.

El gran problema radica en el centro del campo. Luis Enrique ya no confía en Rakitic, hasta el punto de que prefiere jugar con 10 hombres. Gomes se ha ‘ganado’ la titularidad en el Barça sin demostrar absolutamente nada. Toda la afición está en su contra.

El error de su fichaje es doble porque con ese dinero (35 millones) la obligación del equipo pasaba por fichar al relevo de Dani Alves, el mejor lateral derecho del mundo. Se fue sin un recambio claro y el Barça lleva todo el curso pagando las consecuencias.

Sergi Roberto es un buen futbolista, con talento para el ataque, pero incapaz de defender a grandes portentos físicos y talentosos. En el Parque de los Príncipes, Draxler le hizo un descosido.

¿Dónde está el fondo de armario?

El ex madridista Ángel di María volvió a ser un puñal imposible de detener para los azulgrana. Batió a Ter Stegen de falta (’18) y nuevamente en el segundo tiempo (’55). Entre medias marcó Draxler (’40) para llegar al descanso con dos tantos de ventaja. Cavani remató la faena (’72) para desangrar al Barça.

Messi, completamente descolocado por lo que estaba ocurriendo, e impotente, mostró su versión más apática. Estaba desesperado. Bajaba al centro del campo a recibir y perdía balones tontos. Uno, que no intentó recuperar, propició el gol de Draxler.

En el vestuario del Barça hay muchas preguntas sin respuesta. Dudas, recelos y mosqueos. Los jugadores no entienden nada, pero la dirección deportiva ha fracasado una vez más.

El objetivo de verano era fichar fondo de armario con garantías y, en el Stade de France, se vio como en el banquillo siguen sin haber alternativas. Los 123 millones gastados en Alcácer, Digne, Cillessen, Denis, Umtiti y el propio Gomes han sido en balde.

El Barça finalista de la Copa se presentó a la Champions pensando que estaba todo hecho a pesar de la gran presión que se intuía desde París –campaña motivacional, el regreso de los ultras al estadio, etc.– y se llevó un duro varapalo. Para pasar, solo vale un milagro. Y este equipo, que ya no es el que era, se perfila del todo incapaz de obrarlo.   

Publicidad