Zidane tapa un escándalo bestial en el vestuario del Real Madrid por orden de Florentino Pérez

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El francés traga con los amiguismos en el vestuario

La patata caliente con medio pie fuera del vestuario de Zidane | EFE

17 de enero de 2017 (10:42 CET)

Desaparecido. Fabio Coentrao sigue de pretemporada. El defensa ya empezó más tarde que sus compañeros y no es que se haya puesto las pilas para ponerse al nivel del resto. Todo lo contrario.

El jugador apenas entrena y cuando lo hace es en privado, lejos de las cámaras  del césped. En el interior del gimnasio. O eso dicen.

Empieza con retraso

Principios de agosto. El Real Madrid al completo (excepto los internacionales) se concentra por primera vez después de las vacaciones de verano. Todos menos uno. Coentrao se va a retrasar un poco. Concretamente hasta el 11 de septiembre. Ese fue el primer día que se le vio por Valdevebas.

No ha dado muchas señales más de vida desde entonces. Entró en algunas convocatorias e incluso tuvo unos minutos ante el Sporting de Portugal. Su lamentable actuación en la que le costó un penalti al conjunto blanco y dejó claro que no estaba para jugar.

Él mismo lo reconoció: "Estoy muy mal, tengo que entrenar más y solo así puedo jugar con el Madrid y cambiar las cosas". Sin embargo, nada de eso.

Ausente en Valdevebas

De los 76 entrenamientos que ha realizado el equipo de Zinedine Zidane él solo ha estado en 56. Los otros 20 se los ha pasado en el gimnasio o en su casa. Sea como sea, nunca hubo un parte médico. Algunos dicen que no pasa por el vestuario ni para decir "hola".

El lateral fue repescado por Florentino Pérez del Mónaco bajo petición expresa de Cristiano Ronaldo. El técnico lo sabe y está harto de la situación. Nadie más que él conoce el pasotismo de Fabio.

La paciencia de Zidane

No quiere perder el tiempo en un jugador que no está para nada interesado en entrar en la dinámica del equipo y que está en el Madrid solo para contentar a unos pocos. El luso le hace de chófer a CR7, hacen planes juntos y es su secretario personal dentro y fuera del club.

Una situación muy similar a la que se vivió en Barcelona con José Manuel Pinto. El portero solo estaba en el Barça porque era amigo de Messi y una de las exigencias del argentino era que el andaluz debía formar parte del primer equipo.

Ahora Zidane sabe que tiene que callar y quedárselo. Es una de las condiciones de Cristiano y Florentino le dio su palabra.

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