Zidane apuñala a James Rodríguez por la espalda

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El doblete ante el Sevilla se le gira en contra al colombiano

Zidane asigna el 10 de James Rodríguez a otro crack | EFE

06 de enero de 2017 (18:38 CET)

El futuro de James Rodríguez en el Real Madrid ya está decidido. Mientras Zinedine Zidane esté en el banquillo, no queda otra. No importan las buenas actuaciones que complete el colombiano: la puerta de salida está abierta para él.

El de Cúcuta no da todo lo que se espera de él en los entrenamientos y se muestra muy intermitente en los partidos. El técnico, por su parte, tampoco suele tener muchos huecos libres para meterlo en el once titular.

Decepción con James

El descontento del míster no se limita a las faltas de actitud. Al francés le ha molestado también el poco compromiso por parte de James con el equipo y con el club.

Así lo demuestran sus declaraciones en los últimos meses. Cuando el jugador no ha tenido minutos en el campo no ha tardado en amenazar con irse del Madrid.

Sin embargo, después del partido ante el Sevilla fue contundente, pero en el sentido contrario: "Año nuevo, vida nueva. Me quedo, me quedo en el Madrid", dijo el colombiano. "Ahora estoy bien, todos pasamos por malos momentos pero ahora estoy bien", añadió.

La jugada de Zidane

El delantero cuajó un gran partido ante el Sevilla en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey, que selló con dos goles que podrían ser decisivos para el pase del Madrid a cuartos.

Pero ni siquiera el doblete anotado ante el Sevilla va a servir para convencer al técnico de la continuidad del mediapunta. Todo lo contrario. Se le va a girar en contra. De hecho, contra el Granada apunta al banquillo. 

El francés sabía que sería una buena oportunidad para exhibirlo y no la desaprovechó. Lo puso en la posición que mejor se le da y los resultados no tardaron en llegar. La jugada le salió perfecta a Zidane.

La buena actitud de James en el terreno de juego y su papel decisivo no van a servir más que para que le salgan más pretendientes. Ese es el objetivo: que sea más fácil encontrar un equipo capaz de asumir su ficha. Ahora solo cabe esperar a ver quién muerde el anzuelo.