Santiago Solari | EFE

Solari tiene apodo en el Real Madrid (y es ridículo)

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Varios jugadores de la plantilla ya le han puesto un mote al nuevo técnico

08 de noviembre de 2018 (13:26 CET)

En el vestuario del Real Madrid ya han puesto apodo a Solari. Como dijo Sergio Ramos tras perder en el Camp Nou: El respeto se gana. Y de momento el nuevo técnico del conjunto blanco no ha hecho méritos para ello. Lo que le ha costado que varios jugadores ya se refieran a él como ‘el muñeco de Florentino’.

El ‘clan de los españoles’ uno de los bloques más fuertes del vestuario madridista ya se está cansando de que las alineaciones vengan de arriba. Especialmente porque algunos de ellos, como es el caso de Isco Alarcón y Marco Asensio, se están viendo perjudicados.

Isco Ramos | EFE

Tras la debacle de Julen Lopetegui, Florentino Pérez decidió poner al frente del banquillo del primer equipo a alguien de su confianza. Un técnico al que pudiese controlar fácilmente. Así es como llegó Solari y se descartó a Antonio Conte.

Florentino Pérez mete mano en el once

Una decisión que no ha gustado nada en el vestuario. Son varios los jugadores que creen que el máximo mandatario blanco tenga un papel importante en la gestión del vestuario. Y es que si Florentino Pérez ha situado a Santiago Solari al mando es porque sabe que no le puede decir que ‘no’ a nada.

Igual que Lopetegui fue 'el muñeco de Ramos', las influencias sobre el nuevo técnico le han hecho ganarse el apodo de ‘el muñeco de Florentino”.

Las primeras decisiones

El debate era continuo en la portería del Real Madrid hasta la llegada del técnico rosarino. La primera ‘orden’ del presidente fue que los partidos importantes los jugase el último en llegar, Thibaut Courtois. Solari le dio la Copa del Rey a Keylor Navas. El resto ha sido para el meta belga.

Pero la influencia del máximo mandatario blanco en los apenas cuatro partidos que lleva el nuevo técnico no queda ahí. Florentino Pérez ha mandado un aviso para que Vinícius tenga minutos. Algo que ha molestado mucho a Isco y Asensio. La guerra en el vestuario blanco parece que no ha hecho más que empezar.

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