Sergio Ramos y los pesos pesados paran los pies a Zinedine Zidane | EFE

Sergio Ramos pide a Zidane una rectificación (o habrá problemas)

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El capitán se planta con el galo

11 de septiembre de 2017 (20:39 CET)

Zinedine Zidane salió muy enfadado del empate entre el Real Madrid y el Levante (1-1) del pasado sábado, en el choque disputado en el Santiago Bernabéu.

Ya no por el resultado, que también, pues empatar dos partidos de las tres primeras jornadas son suficiente motivo de preocupación, sino por la actitud mostrada por algunos jugadores durante el partido.

La posición de Zidane

Según informa el diario Marca, el galo abroncó a sus jugadores tras el partido y acusó el pinchazo a la falta de actitud e intensidad del equipo. Como ejemplo puso el gol de Ivi, en el que el defensa hace lo que quiere en el interior del área madridista sin oposición alguna.

Además, el técnico señaló la falta de concentración que tuvo al equipo colgando balones largos y buscando el disparo lejano, sin que nadie aportara una idea diferente al juego madridista.

A los futbolistas, y en especial a los cracks, no gustó nada la reprimenda del míster. Sobre todo porque consideran que el fallo estuvo en el planteamiento de Zidane y en sus rotaciones.

Pero la bomba llegó a continuación, cuando el míster mantuvo el discurso en la rueda de prensa posterior al encuentro.

 “No podemos estar contentos con nuestro trabajo”, dijo el técnico. “Tenemos que meter más intensidad al inicio de los partidos y hoy no lo hicimos”, añadió.

“En la segunda estuvimos mejor, y eso significa que pudimos dar más en la primera”, apuntó el preparador galo, en unas declaraciones que a los futbolistas, y más concretamente los pesos pesados, no gustaron en absoluto.

Los cracks responden

Sergio Ramos y el resto de cracks del equipo estallaron después de que ZZ hiciera público el mensaje. Una cosa es decirlo de puertas para dentro y otra poner el asunto en dominio público. Y es que los futbolistas no creen que ellos sean los responsables de lo ocurrido el pasado sábado.

El núcleo duro del vestuario lo dejará pasar esta vez, pues todo el mundo se puede equivocar, pero no volverán a aceptar un comentario en esa línea. Sobre todo si no son los culpables.