Sergio Ramos | EFE

Sergio Ramos no lo quiere (“Es un paquete”). Y Florentino Pérez lo tiene fichado

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El capitán del Real Madrid y el fichaje que no gusta en Valdebebas

10 de abril de 2019 (09:59 CET)

Muchos fueron los que anoche se plantaron delante del televisor para ver el Liverpool-Porto. En especial los aficionados del Real Madrid. Y es que los blancos tuvieron la oportunidad de ver a uno de sus futuros cracks en un partido grande: Eder Militao.

Florentino Pérez ha apostado por él y ha optado por pagar 50 millones al club portugués para que forme de la defensa blanca a partir de la próxima temporada. Con apenas 21 años, el brasileño es una de las piezas claves del conjunto luso.

Eso sí, tal y como pudieron comprobar anoche los madridistas, está muy lejos de ser el crack que se ha vendido desde la directiva. De hecho, ante el Liverpool tuvo uno de sus peores partidos del año.

Diario Militao | EFE

Sergio Ramos mueve ficha

Y claro, como suele ocurrir en estos casos, el linchamiento a Militao en las redes ha sido de los buenos: “¿50 millones por éste? Madre mía Florentino deja ya de tirar el dinero por favor…”, “Eder Militao o los 50 millones tirados a la basura del Real Madrid”, “Es un paquete” o “¿Militao el ‘nuevo Pepe’? Me parto” son algunos de los comentarios en diversos foros.

Pero lo grave para el club es que no son pocos los que aseguran que en el vestuario tampoco están precisamente muy convencidos de las bondades del luso. Es más, Sergio Ramos ya le ha hecho saber a Florentino y a Zidane que no quiere ni verlo. Al menos como titular.

Otra cosa es como suplente, tercer o cuarto central. La función que tiene ahora Nacho, es decir, cuatro partidos al año por sanciones o equipos menores y poco más. Ramos sabe que Varane tiene pie y medio fuera del Real, y no quiere ni imaginarse formando pareja con Eder.

Obviamente el brasileño es joven y tiene mucho margen de mejora, pero, de momento, el capitán no lo ve preparado. El fichaje de un central top (De Ligt, Skriniar o Koulibaly) se está convirtiendo más en una obligación que en un capricho.

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