Sergio Ramos le hace la cama a Gareth Bale en el Real Madrid

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21 de septiembre de 2016 (18:33 CET)

Guerra de testosterona en el vestuario del Real Madrid. Lucha de egos. Ser el mejor pagado es una de las cuestiones que más valoran los futbolistas en su mundo de cuento de hadas en el que, fuera de los terrenos de juego, solo parece importar el tener más y más que el compañero de la taquilla de al lado. Todos quieren un trato preferente, especial. Y Sergio Ramos, junto a su hermano y agente René, derramó sangre, sudor y lágrimas para conseguirlo el verano pasado.

Ramos es el capitán del Real Madrid, el central de referencia del equipo y un jugador con mucho carisma, acostumbrado a marcar goles decisivos en partidos clave. Todo ello, y algunas negociaciones encubiertas con el Manchester United, la valieron para sacarle a Florentino Pérez el segundo mejor salario de la plantilla: unos 20 millones de euros brutos. Solamente Cristiano Ronaldo cobra más –35 millones– mientras que en el Barça tan solo se supera Leo Messi –45 millones–, ya que Luis Suárez, Iniesta, Piqué y Busquets están muy por debajo (14 millones).

Pero igual que ocurre con Neymar en el Barça –condenado a tener un salario de entre 25 y 30 millones de euros brutos cuando firme la renovación–, la segunda espada del Madrid quiere un ascenso en el escalafón. Si ya lucha por el Balón de Oro, si ya lidera con destreza a su selección, si todo el mundo sabe que será el heredero de Cristiano en el Madrid, ello debe ser recompensado. Gareth Bale exige, como mínimo, estar al nivel de Ramos.

Amenaza con montar el lío

La mentada lucha de egos está servida. Porque Ramos, como capitán blanco, entiende que nadie salvo CR7 puede estar a su mismo nivel. Quiere marcar las jerarquías en el campo, en el vestuario y también en la escala de salarios. Al camero le gusta demostrar quien manda, por ello se permite tener un trato a veces hasta demasiado directo con Zinedine Zidane o con el propio Florentino Pérez. Algo que solamente se le consiente a Cristiano.

Ramos ha dado el aviso. Él tiene que seguir siendo el segundo. Y si Bale se pone insistente. Si Bale consigue ponerse a su altura porque amenaza con hacer las maletas rumbo al Manchester United –Mourinho lo recibiría con los brazos abiertos–, Ramos puede montar un lío en el vestuario. El de Camas ejerce bien de capitán, peor no permite que nadie le tosa. Su territorio es intocable hasta para el propio Cristiano, que no respeta a nadie más que él dentro del vestuario.

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