Sergio Ramos destroza a Isco con un 'top secret' a Florentino Pérez que revoluciona el Real Madrid

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El capitán avisa al presidente

Sergio Ramos da un golpe en la mesa en el 'caso Isco' | EFE

28 de marzo de 2017 (12:50 CET)

Complicado. Isco Alarcón atraviesa un momento difícil. Su situación en el Real Madrid está haciendo correr ríos de tinta y todo apunta a que el culebrón se alargará hasta, como mínimo, el próximo verano.

El futbolista, con fin de contrato con el Real en el 2018, no quiere renovar con el club blanco. Tiene ofertas para salir a final de esta temporada y de la que viene y sus intenciones pasan por abandonar Concha Espina.

Pero Florentino Pérez quiere evitar dos cosas: que se vaya esta temporada a un precio irrisorio o que salga la temporada que viene rumbo al FC Barcelona.

Con amenazas de por medio incluidas –desde el club le hicieron saber que si no renueva le dejarán en la grada en la temporada previa al Mundial de Rusia- le han puesto sobre la mesa una oferta descomunal para renovar.

Tira y afloja

El malagueño cobra actualmente dos millones de euros, y la nueva propuesta superaría con creces esta cantidad. Le ofrecen seis años de contrato a razón de seis millones netos por temporada.

No obstante, la cantidad no convence al de Benalmádena, que exige un sueldo más alto. Concretamente pide 10 millones de euros. El lío está servido.

Los pesos pesados del vestuario blanco están al corriente de la situación del andaluz y no les gusta un pelo lo que está ocurriendo.

Reacción en el Madrid

Sus compañeros aceptarán que firme por seis millones, pero si consigue los 10 estallará la guerra en el Santiago Bernabéu.

Con este sueldo, el centrocampista se situaría entre los jugadores mejor pagados de la plantilla, algo que molesta profundamente al núcleo gordo del equipo.

Futbolistas como Karim Benzema, Luka Modric, Toni Kroos y sobre todo, Sergio Ramos, al que tanto costó conseguir su renovación, pondrán el grito en el cielo.

El capitán ya avisó: se debe respetar la jerarquía salarial. La rebeldía del malagueño y la obsesión del presidente por evitar que Isco se vaya al Barça no pueden cargarse el equilibrio en el equipo. El club y el conjunto deben estar por encima.