Milán prepara el gran negocio de la Champions

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A mes y medio de la final, ya es imposible cerrar las noches de hotel en la capital de la Lombardía

Cristiano Ronaldo y Diego Godín, dos de los jugadores más representativos del Real Madrid y el Atlético | EFE

18 de abril de 2016 (13:37 CET)

Quien quiera cerrar hoy habitaciones de hotel en Milán, entre el 25 y 28 del próximo mes de mayo, lo tiene muy crudo; vamos, imposible. Al menos, a precios razonables. La práctica totalidad de los hoteles de la capital de la Lombardía han bloqueado las reservas hoteleras para los días anteriores a la final de la Champions, que se disputará, el próximo 28 de mayo, en el estadio Giuseppe Meazza de Milán. Los vuelos, de momento, son otra cosa y aún se pueden adquirir billetes de avión a precios razonables desde Madrid y Barcelona. Pero todo hace sospechar que cuando se conozca qué equipos serán los finalistas –Bayern, Atlético, City o Madrid–, viajar a Milán por esas fechas saldrá por un ojo de la cara. O por los dos.

Berlín y Lisboa

La ciudad de Milán y la zona metropolitana cuenta con 578 hoteles, en su mayoría de tres estrellas pero con menos plazas que los de cuatro, dispuestos a colocar el cartel de completo al día siguiente de la clasificación de los equipos finalistas. Los aficionados sólo pueden proceder de Alemania, Inglaterra y España, aunque, independientemente de su origen, lo más seguro es que aporten cuantiosos beneficios económicos a la ciudad. La final de la Champions de la temporada pasada en Berlín, entre la Juventus de Turín y el FC Barcelona (1-3), reportó a la capital alemana un beneficio de 38,8 millones de euros, según un estudio de Kantar Media. Y en Lisboa, en la final de 2014, en el Estàdio da Luz, entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid (4-1), generó ingresos cercanos a los 46 millones de euros.

Gasto medio

La proximidad entre Madrid y Lisboa hizo que la afluencia de españoles a la capital portuguesa fuera masiva, cercana a las 75.000 personas; la mayoría de ellos sin entrada. El gasto medio por día de los aficionados madrileños rondó los mil euros. En el caso de Lisboa, los hoteleros lusos triplicaron el precio diario de la estancia. La escasa oferta hotelera, cercana a las 22.000 habitaciones, hizo que muchos particulares se lanzaran sin recato a alquilar sus casas o habitaciones a precios desorbitados. En el conflictivo barrio lisboeta de Damaia, por ejemplo, donde son habituales las redadas policiales por tráfico de droga, llegaron a pedir 800 euros por noche. Esta situación, probablemente, se repetirá en Milán.

Un ojo de la cara

Algún espabilado madridista hace días que cerró el desplazamiento a Milán, una vez supo que el Barça no estaría en la final. Por cuatro noches en un hotel de dos estrellas y los billetes de avión para dos personas ha pagado 535 euros (267 euros por persona). Cantidad insignificante, ridícula, a partir del 4 de mayo, cuando se dispute la última semifinal entre el Real Madrid y el Manchester City. Porque ya sean los citizens, los bávaros, o los socios del Madrid o del Atleti, asistir a la final de la Champions les va a costar un ojo de la cara. O los dos.

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