Marco Asensio | EFE

Marco Asensio monta el show en el viaje de vuelta a Madrid (Ojo al numerito)

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El balear da la nota en el regreso a la capital

08 de noviembre de 2018 (18:15 CET)

En liza. Marco Asensio es uno de los jugadores a los que ya ha señalado Santiago Solari. El argentino solo lleva tres partidos al mando del equipo blanco, desde que Julen Lopetegui fuera destituido el pasado lunes. Pero el nuevo míster ha tenido tiempo suficiente para poner a cada uno en su lugar. Y parece que el del mallorquín es el banquillo.

No ha podido tener mejor oportunidad el media punta para consolidarse como titular del equipo blanco. Después de la salida de Cristino Ronaldo ha tenido vía libre para brillar en Chamartín.

Además, ha contado con la protección de Lopetegui durante muchos partidos en los que el técnico le dio la titularidad.

Marco Asensio da un paso atrás

Pero lejos de provocar las ganas de convertirse en el crack aspirante al Balón de Oro que muchos han vendido en varias ocasiones, el jugador se ha relajado y no ha dado la talla. Está muy lejos de lo que se esperaba de él.

Una oportunidad que ha perdido con la llegada de Solari. El argentino no está para historias y ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de sentar al que tenga que dar banquetazo.

El pasado sábado ya recibió el primer aviso, cuando Vinícius entró en su lugar. Y este miércoles otro, cuando el brasileño le pasó por delante en los cambios. El mallorquín terminó sin disputar ni un minuto.

Marco Asensio | EFE

Vinícius adelanta a Marco Asensio

Para colmo, el carioca propició el primer gol contra el Valladolid, mientras que el Plzen fue el revulsivo de una segunda parte insulsa. Se fue para casa sumando una asistencia.

Por su parte, Asensio sabe de la ocasión que ha perdido. Es consciente de que está al borde de volver a la casilla de salida.

Así se pudo ver en su rostro en el viaje de vuelta de Plzen a Madrid. Su gesto serio y mosqueado contrastaba con el resultado cosechado contra el Viktoria. El futbolista estaba ajeno a las celebraciones y se pasó el camino a casa casi sin hablar.

Marco sabe que tendrá que forzar la máquina si no quiere quedarse como el eterno crack de la unidad B del Real Madrid.

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