Los dos cracks del Real Madrid que no se hablan después de la Duodécima

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El aluvión de éxitos con Zidane deja heridas de guerra imposibles de cerrar

La sorpresa de Zidane: la nueva estrella para el Real Madrid | EFE

08 de junio de 2017 (20:54 CET)

Hay heridas que nunca se cierran. Cicatrices que quedan para toda la vida. Y en el Real Madrid de la Duodécima han aflorado algunos males incurables.

Zinedine Zidane ha tratado de gestionar el vestuario lo mejor que ha podido. Pero se le ha roto por distintas partes: Pepe, James, Coentrao... Pero también Lucas y Morata.

Los dos futbolistas españoles están decepcionados con el rol residual que han tenido en los últimos meses. La confianza del técnico en ellos ha brillado por su ausencia.

Lucas Vázquez, que tiene un talante más desenfadado y disfruta como un niño en el club de sus amores, entiende que todo tiene un pase.

Álvaro Morata, en cambio, es mucho más crítico. Tras conquistar la Champions, el delantero madrileño se mordió la lengua: "No puedo decir nada, hemos ganado la Liga y la Champions".

El internacional español aplaudía de una forma muy sibilina la gestión de Zidane. Si se han ganado los dos títulos es que algo se ha hecho bien.

Ofertas no le faltan

Pero su cara triste y apagada lo decía todo. En conversaciones a su entorno ha confesado estar muy decepcionado. Y dispuesto a volver a emprender el vuelo. Pero esta vez para no volver.

El Milan, el Chelsea y el Manchester United se pelean por contratar al delantero. Un jugador que ha tenido la puntería muy afinada este curso pese a la escasez de minutos.

Una parte le pide quedarse, pero algunas de sus relaciones se han roto. Esta dura competencia con Karim Benzema no tendrá final feliz: ya no se hablan.

La tensión entre ambos se palpa en el ambiente. Especialmente porque buena parte del vestuario está con Morata: "Con menos, ha dado mucho más".

El delantero no seguirá en el Madrid con Benzema. Y sabe que si el francés sale, vendrá otro todavía mejor. Así que tiene las puertas de la titularidad cerradas a cal y canto. 

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