La renovación de Gareth Bale desata las puñaladas en el vestuario del Madrid

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El 'Expreso de Cardiff' genera una avalancha de celos, envidias y rencores en el vestuario blanco

Gareth Bale pone sobre la mesa del Real Madrid un rival para Cristiano Ronaldo / EFE

01 de noviembre de 2016 (19:15 CET)

Celos, envidias, rencores, avaricias, egos desmedidos, crispación, tensiones, puñaladas. Así está el vestuario del Real Madrid desde que Florentino Pérez activó las renovaciones del primer equipo. La plantilla que presume de ser la vigente campeona de la Champions se pudre por dentro. El criterio del presidente blanco para mejorar a unos futbolistas antes que a otros y para recomponer la escala salarial del grupo no está sentando bien.

Hay nuevos privilegios para unos nuevos privilegiados en el Madrid. El último es Gareth Bale, que ha sido mejorado pocos días después de sus dos grandes escuderos, Toni Kroos y Luka Modric. La estrategia de Florentino es clara: promocionar el clan del futbolista galés para que poco a poco gane peso y galones en el vestuario. Para mandar un mensaje claro: estos son los líderes del futuro.

Bale cobrará más de 20 millones de euros brutos, cifras muy lejanas a la burrada –no tiene otro nombre– que anuncian algunos medios ingleses, donde aseguran que el expreso de Cardiff estará al nivel salarial de Cristiano Ronaldo. No. Todavía no. Pero la intención de Florentino es que lo acabe estando. Esta triple renovación, pasando por delante de jugadores como Isco, James, Benzema o Keylor Navas es una especia de "abran paso".

Los pilares de futuro

Bale y Kroos son los pilares de futuro que ha elegido Florentino Pérez por edad. Y Modric, que ya suma 31 años, los acompañará hasta que el cuerpo aguante, porque nadie duda que el croata es como el Iniesta del Barça, solo que no brilla tanto ni fue fabricado en casa. Pero a día de hoy tienen el mismo rol en sus respectivos equipos y cuentan con el respeto de todo el mundo del fútbol.

Este "abran paso" no gusta a Cristiano, que nota como disimuladamente empiezan a acompañarle de la forma más amable del mundo a la puerta de salida. Lo mismo le ocurre a Sergio Ramos, que sudó sangre para conseguir su renovación dorada y ahora ve como el clan de Bale ya le ha igualado en el ranking salarial. El que peor lo lleva es Benzema, que se siente cada vez más desplazado. Su verdadero apoyo en el Madrid es Zinedine Zidane.  

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