La plantilla del Real Madrid tira con bala contra el Barça desde el vestuario de Riazor

stop

El equipo blanco termina la temporada con sensaciones encontradas

Sergio Ramos en Riazor | EFE

14 de mayo de 2016 (19:11 CET)

Se acabó. Se acabó la Liga: ganó el Barça. Pero no la temporada, que depara todavía dos finales que pueden alterar la percepción de las cosas. En el Real Madrid lo tienen claro y han mandado un nuevo mensaje al eterno rival tras la victoria en Riazor. Y no, Cristiano tampoco ha podido con el azulgrana Luis Suárez en la pelea por el Pichichi y Bota de Oro. Aunque el que no se consuela es porque no quiere, según se dice popularmente.

El técnico del Madrid, Zinedine Zidane, ha felicitado a sus jugadores, uno a uno, en el vestuario de Riazor. Les ha agradecido el esfuerzo y la implicación desde su llegada, en enero, y la lucha para mantener viva la posibilidad de la Liga hasta la jornada 38. Zizou ha recordado que la temporada ha sido complicada para todos, pero puede terminar muy, muy bien. Se refería a la Champions. Algunos jugadores se han sumado al discurso y han mandado un mensaje al Barça. Otra vez. El recurso de las últimas semanas: "Si ganamos la undécima se tragan la Liga".

Todo o nada

Es verdad. El Barça ha ganado la Liga y tiene en su plantilla al Pichichi y Bota de Oro de la temporada. Incluso puede levantar la Copa y cerrar el curso con un doblete. Pero la Champions es el trofeo más prestigioso de los tres grandes, y la undécima del Madrid diluiría los éxitos de los pupilos de Luis Enrique y del mismo técnico blaugrana.

Otra ventaja para el Madrid a estas alturas es que el Barça no tendrá opción de réplica: la final de la Champions cierra la temporada. Es decir, no quedarán títulos en juego que pudieran hacer olvidar la undécima. El siguiente torneo es la Eurocopa. La realidad es que el tramo final de temporada del Real sabe casi a título por como estaban las cosas hace unos meses. Ahora falta la guindilla con doble de picante.

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad