La cláusula en el nuevo contrato de Cristiano Ronaldo con el Madrid ridiculiza a Gareth Bale

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El galés se planta frente a Florentino Pérez

Gareth Bale, lesionado | EFE

19 de agosto de 2016 (19:19 CET)

Se avecinan curvas. Paliar con los egos del Real Madrid no es una tarea fácil para el cuerpo técnico merengue. Y es que más allá de fichar a nuevas piezas para que refuercen la plantilla actual, Florentino Pérez tiene más frentes abiertos. El mandamás blanco tiene sobre la mesa la renovación del contrato de los dos grandes galácticos del equipo madridista: Cristiano Ronaldo y Gareth Bale.

Por su parte, el astro portugués ya lo tiene apalabrado. El presidente madrileño ha sucumbido a los deseos del luso y le ha dado lo que pedía. Al parecer, el acuerdo cumpliría la ampliación del contrato hasta 2020 y el sueldo ascendería a los 20 millones de euros netos. Este gesto no hace más que reforzar la teoría de que Cristiano sigue siendo el dueño y señor de la plantilla. Tiene a Florentino a sus pies.

Las consecuencias para Florentino

Esta mejoría del contrato tan ajustada a los deseos del portugués parece ser que habría caído como un jarro de agua fría a Gareth Bale. El internacional galés se marcó una buena temporada y ha hecho una Eurocopa de ensueño con su selección. Por ello, el delantero blanco esperaba que el mandamás del club blanco cediera un poco la cuerda y le diera lo que pedía: el liderazgo repartido en el Real Madrid.

Bale llegó con la idea de ser el relevo de Cristiano. Según le prometió Florentino, Ronaldo iba a ser la leyenda, pero Gareth podría llegar a lo más alto en el equipo merengue. Sin embargo, solo se ha encontrado con un ídolo que eclipsa a todos los demás. Y es que año tras año, el galés confía en que los dirigentes del club pongan todo de su parte para equilibrar la situación. Pero no llega.

Más allá de las mejoras salariales, Bale necesita sentirse valorado y como un héroe en su club, igual que lo hace en su selección. Con el paso de los días, ve que esto no será posible. Por ello, el tema está que trina. El presidente blanco deberá tomar cartas en el asunto, si no quiere que Gareth se desinfle. 

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