Isco mete a Zidane en un lío en Estados Unidos

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La pretemporada del Real Madrid va de sorpresa en sorpresa

Isco Alarcón se encara con Florentino Pérez | EFE

16 de julio de 2017 (19:37 CET)

Sorpresa, sorpresa. El programa de la televisión que hizo famosa a Isabel Gemio se ha convertido en el pan de cada día para la expedición del Real Madrid en Los Ángeles.

No es que los jugadores estén tan mal como para recuperar los capítulos del antiguo programa, sino que a Zinedine Zidane no paran de surgirle líos. Inconvenientes sobrevenidos.

Mientras trata de confeccionar la mejor plantilla posible para el curso que viene, Florentino Pérez no deja de hacer de las suyas. El fichaje de Dani Ceballos, encasquetado.

Zidane no tuvo tiempo ni de decir esta boca es mía. Se lo encontró de regalo mientras, esta vez sí, el club accedía a la petición de quitarle a James Rodríguez de encima.

Pero Ceballos no es la única sorpresa. Ni el regreso de Vallejo y Llorente, que sí estaban autorizados por su persona. Las últimas novedades vienen con el estado de forma de algunos cracks.

El otro nuevo, Theo Hernández, está demostrando una gran capacidad de adaptación. Ya ha dejado detalles de calidad. Atesora un enorme talento y le pondrá las cosas difíciles a Marcelo.

Gareth Bale, en cambio, sigue renqueante de sus molestias y el preparador físico ya le ha preparado un plan específico de trabajo para el próximo curso. El galo sigue apostando por el galés.

Sin embargo, está mucho más sorprendido con Isco. El malagueño terminó a un fabuloso nivel de forma la pasada campaña. Pero sigue estando a un nivel excepcional.

El internacional español quiere ponerle las cosas muy complicadas a Zizou. Exige la titularidad porque no soportaría otro año de segundo plato.

Presión malagueña

Teniendo en cuenta el rendimiento, no cabe duda: Isco tiene que jugar. ¿Pero, y Ceballos? ¿Y Bale? Quizás el sacrificado debería ser Luka Modric.

El problema es que Luka es como la mano derecha de Zizou. La prolongación del entrenador sobre el césped. El técnico lo quiere, aunque se hace mayor. Salta a la vista.

Los dolores de cabeza no cesan en un Zidane que se siente presionado. Isco juega muy bien sus cartas. No quiere renovar hasta que vea cuál es la realidad.

El malagueño lleva demasiado tiempo recibiendo promesas incumplidas. O cumplidas a medias. Le da miedo firmar el contrato y verse relegado al banquillo. En Europa tiene muchas novias.  

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