Josep Maria Bartomeu y Florentino Pérez | EFE

“¿Isco, Marcelo? El Barça tiene uno peor”: la vida loca que llega a Florentino Pérez de un intocable de Messi

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El lío en el Camp Nou del que todos hablan en el Santiago Bernabéu

24 de enero de 2019 (15:53 CET)

​Florentino Pérez no se lo puede ni creer. Y es que el presidente del Real Madrid se ha enterado en las últimas horas que no es el único que tiene a jugadores conflictivos en su club. “¿Isco, Marcelo? El Barça tiene uno peor”, le han dicho al máximo responsable del conjunto blanco.

Y no es otro que Philippe Coutinho. El delantero brasileño no está pasando precisamente por su mejor momento en la capital catalana. Al menos en el terreno deportivo.

El lío con Philippe Coutinho

Parece ser que la vida en Barcelona le está gustando mucho al delantero brasileño. Si bien es cierto que cuando llegó a la ciudad condal no eran pocos los que argumentaban que era un tipo tranquilo, familiar (está casado y acaba de tener a su segunda hija) y alejado de la noche.

Philippe Coutinho | EFE

Una visión que, teniendo en cuenta las informaciones que apuntan que se pegó una buena fiesta en uno de los locales de moda de Barcelona para fin de año, contrasta con la realidad.

El caso es que este ajetreo fuera del campo ha venido acompañado de un bajón en el césped muy considerable. Pocos se hubiesen atrevido a decir cuando llegó que el fichaje más caro de la historia del club acabaría relegado al banquillo a la sombra de Ousmane Dembélé.

Cada vez peor

Pero lo peor es que, por muy intocable de Leo Messi que sea, nada hace pensar que Coutinho vaya a recuperar ese estatus de tercera pieza del tridente atacante del Barça. Sus últimas intervenciones (como los pocos minutos que jugó ayer en Sevilla) están siendo decepcionantes.

Tanto es así que incluso hay quien asegura que no sería de extrañar que este verano acabe saliendo si llega alguna oferta tentadora. Queda aún mucha temporada y el carioca puede remontar el vuelo, pero tiene el viento en contra, incluso desde dentro del vestuario. Y si a eso se le suma su intensa vida más allá del balón, la cosa no pinta nada bien.

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