Zidane ya no cuenta con Isco | EFE

Isco destroza a un crack del Real Madrid desde el banquillo

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Alarcón apunta el problema blanco

15 de octubre de 2017 (14:10 CET)

Cuando Isco juega sube el pan. Cada vez que el crack andaluz pisa un terreno de juego marca las diferencias. Ante el Getafe, el centrocampista jugó tan solo 20 minutos pero fue la pieza que dio la vuelta a una situación peligrosa para el Real Madrid.

Y es que el conjunto blanco, con Cristiano Ronaldo a la cabeza, estaba realizando un pésimo partido. En especial el portugués. Errático como pocas veces, a CR7 se le veía ansioso y desesperado.

Con la idea del gol en la cabeza, el crack de Madeira estuvo deambulando por el campo con tan poco acierto que incluso falló ocasiones inimaginables para un jugador de su nivel.

Isco sale y lo cambia todo

Todo lo contrario que Isco. El de Benalmádena tiene un don con el balón y lo utiliza cada minuto que está en el terreno de juego.

Ante los de José Bordalás, cuando el partido estaba encallado para los blancos, saltó al césped a falta de 20 minutos para el final y revolucionó el encuentro. Movió al conjunto blanco con maestría y dio la asistencia a Cristiano en el gol que sentenció el choque.

Un resultado positivo (1-2) para el Real Madrid, que esconde las vergüenzas de un partido en el que CR7 no estuvo a la altura de lo que se le pide. Por suerte para el portugués, el gol en la recta final tapó uno de los peores encuentros que se le recuerdan.

La comparativa entre el nivel de los dos jugadores en El Coliseum Alfonso Pérez deja en evidencia a un Cristiano más preocupado por sus estadísticas personales que por la victoria del equipo.

El lío viene de lejos

Pero no todo queda ahí. El centrocampista no comparte la manera que tiene Cristiano de entender el juego, más centrado en sus números que en el beneficio colectivo.

Además, Isco no olvida como el luso decidió apostar hace un año por James Rodríguez, perjudicando así las opciones de jugar más minutos del malagueño.

Partido a partido, el distanciamiento tanto en rendimiento en el campo como dentro del vestuario es mayor entre los dos cracks.