Florentino Pérez liquida a tres jugadores del Real Madrid con una llamada que destroza a Zidane (y saca las miserias del Barça)

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El presidente blanco no acudió a Riazor por motivos de negocios

James Rodríguez cierra su salida del Real Madrid (y el destino final es un bombazo) | EFE

26 de abril de 2017 (23:28 CET)

Florentino Pérez no estuvo en La Coruña. El presidente blanco no acompañó a su equipo la jornada después del clásico. Pero sus chavales cumplieron. Y de qué manera.

El Real Madrid dio una exhibición de fútbol casi inédita en los últimos años. Un recital de velocidad, precisión y hambre de victoria que sirvieron para golear al Deportivo (2-6).

Riazor, uno de los estadios que complicó la Liga al Barça (2-0), fue pervertido por el equipo B del Real Madrid. Los españoles se lucieron como nunca cuando más falta hacía.

Morata, con un gol a los 30 segundos de partido, Isco (1), Marco Asensio, Lucas Vázquez (1) y los infiltrados James Rodríguez (2) y Mateo Kovacic recordaron a la hinchada blanca lo que es jugar a fútbol. También marcó Casemiro. Nadie echó de menos a los titulares.

Caen los pesos pesados

Los intocables de Zidane quizás no son tan imprescindibles. Definitivamente, varios de los suplentes están mucho mejor que los pesos pesados.

Florentino, que no acudió al palco de Riazor por asuntos de negocios con sus empresas, no se perdió el partido. Y no pudo evitar descolgar el teléfono.

Hay tres jugadores señalados. Futbolistas que han dado mucho al Madrid pero que ya no marcan las diferencias: Benzema, Modric y Cristiano Ronaldo. La edad no perdona.

El Madrid de los jóvenes es mucho más fresco, creativo, rápido y lúcido. No hay color. Por eso muchos forofos blancos se preguntan cuál es el motivo de que la segunda unidad no juegue más.

Zidane sale ineludiblemente señalado de esta situación. ¿Qué habría pasado si contra el Barça hubiesen jugado los pipiolos y no las viejas glorias?

Huele a cambio de ciclo

Florentino y su entorno están convencidos de que este Madrid ya es mejor que el Barça. Eso le tranquiliza en clave de futuro, pero se convierte en un problema para el desenlace de la temporada.

Lo que más gusta de todo esto a Florentino es que el Barça ha pasado de ser un club que celebra títulos, a tener una afición que festeja victorias.

Celebraron como nunca la remontada al PSG y de poco sirvió: eliminados de la Champions. También se llenó Canaletes para festejar el triunfo in extremis en el clásico.

Mientras un Barça que envejece sin recambios celebra victorias épicas (pero aisladas), el Madrid ya tiene un proyecto de futuro que demuestra tener presente. ¿Se avecina el cambio de ciclo?  

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