Florentino Pérez da una lección al Barça trabajando la Champions en los despachos

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La guerra de las estaladas y los pitos al himno de la UEFA pasan factura

Gianni Infantino, rodeado por Marco van Basten y Zinedine Zidane en un antiguo sorteo de la UEFA | Agencias

12 de diciembre de 2016 (12:54 CET)

La UEFA ha pasado la factura. No es la primera vez. El organismo europeo quiere dar ejemplo y manda un mensaje claro a los clubes: "Desafiarnos no sale gratis".

El FC Barcelona vuelve a ser el gran perjudicado en un sorteo de la Champions. Y ya van unos cuantos. El equipo que la plantilla quería evitar, como ya avisó Diario Gol, ha sido el elegido.

¿Cuestión de azar o de intereses? La teoría de las bolas calientes vuelve a tomar protagonismo toda vez que en el pasado se filtró que se colocaban en un congelador antes de los sorteos.

Los cocos

El Barça se enfrentará al PSG, el actual campeón de la Ligue 1. Evidentemente, el problema lo tienen los de Unai Emery, un entrenador que conoce bien el juego del cuadro catalán. Los de azulgrana aspiraban a un rival más sencillo: Bayer Leverkusen, Oporto o Benfica.

Tenían dos posibles cocos en el bombo 2: el Bayern y el propio PSG. Ha tocado uno de ellos. En la fase de grupos también tocó otro: el Manchester City de Pep Guardiola.

Y el año pasado, en cuartos de final, tocó nuevamente el rival menos deseado: el Atlético de Madrid del Cholo Simeone, que eliminó a los de Luis Enrique. Venían de tumbar a otro grande en octavos: el Arsenal.

La final de Berlín

Demasiadas casualidades. Desde que el Barça se enfrentó a la UEFA en la denominada guerra de las esteladas y desde que el himno de la Champions se pita en el Camp Nou, las cosas han cambiado. Para mal.

El Barça sale perjudicado en todos los sorteos desde que levantó la Champions en la final de Berlín contra la Juventus. Aquél día recibió la primera denuncia por las esteladas y empezó la guerra.

El Real Madrid, en cambio, tiene todos los sorteos a favor. Al club blanco le tocará jugar contra el Nápoles. Y el curso pasado tuvo rivales sencillos en todos los cruces hasta la final: la Roma, el Wolfsburgo y el Manchester City.

El poder de Florentino

Florentino Pérez tiene mucha más habilidad en el trabajo de despachos. Sabe quedar bien con los dirigentes de la UEFA. Un terreno que también dominaba Joan Laporta

Por ejemplo, el Madrid no ha hecho ruido desde que se conoció la sanción de la FIFA –ahora gobernada por los antiguos mandamases de la UEFA–, mientras que el Barça convocó una protesta masiva con pancartas, denuncias y muchísimo ruido mediático.

Florentino también tiene el detalle de mandar a sus mejores jugadores a las fotos y eventos de la UEFA. Eso también ocurre en la Liga, donde el Barça también está enfrentado con las autoridades.

La política de despachos del club azulgrana no da sus frutos. El Barça es visto tanto en España como en Europa como un club de trato difícil, que no facilita las cosas. Y eso penaliza.  

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