Florentino Pérez | EFE

"Está en la calle". Florentino Pérez corta cabezas en el viaje de vuelta a Madrid (y a lo bestia)

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El presidente del Real Madrid activa una limpieza nunca vista

04 de febrero de 2018 (11:48 CET)

Baja el pulgar. El enésimo bochorno, antesala de la traca final que aguarda el cruce con el PSG en la Champions, desencajó la cara de Florentino Pérez como nunca. Y no por nuevo, si no por reiterado.

En el Real Madrid algunos habían exprimido el cuento de un Real renacido tras meterle cuatro al Valencia, obviando que el equipo no jugó a nada, que los dos primeros tantos fueron de penalti y que los dos últimos llegaron al final.

El presidente del Real Madrid puede hacerse el tonto, pero no lo es. El mandatario torció el gesto en Mestalla a pesar de la goleada porque este Madrid sigue sin convencer al más despistado.

Cuentan desde dentro que la frialdad de Pérez al término del encuentro contra el Levante metía más miedo que cualquier calentón del mandatario. El Real sumaba el enésimo ridículo de la temporada, pero el presidente prácticamente ni se inmutaba.

Las decisiones, explican desde el círculo más cercano a ‘Flo’, no sólo están tomadas, sino que son inamovibles salvo milagro en forma de Decimotercera. Y ni así.

Florentino repite a los suyos como un mantra que de este año no pasa. En el viaje de vuelta de Valencia a Madrid, el mandatario volvió a enumerar las carencias de un equipo con una columna vertebral que se ha hecho mayor. El ‘presi’, aseguran sus más fieles, tiene la escoba lista y la limpieza en el vestuario va a ser bestial.

“Está en la calle”, advierte Pérez. Y no por uno. Sino por un buen puñado.

La verdad más dura de Cristiano Ronaldo

Karim Benzema no seguirá, antes, avisan, Florentino lo regala. Y Gareth Bale, como Cristiano Ronaldo, está en el escaparate en mayúsculas.

Con el primero no se sufre: quiere volver a la Premier y Tottneham, United y Chelsea aceptarían cargar con el galés si el presidente rebaja los 90 millones de euros que pide por el jugador. Las ofertas que llegan no pasan de 60 kilos.

Con CR7 la cosa cambia. Florentino no sólo no renovará, ni mejorará el contrato a un jugador que es una sombra, un chiste, sino que le pone una vela al Santo para que alguien ‘pique’ en verano. ¿El problema? En Europa, y menos entre los grandes, ya no quedan despistados.

El alarmante momento de forma de Ronaldo no tiene retorno. El portugués que, critican desde dentro, celebra los goles de penalti como si fueran finales, no tiene dónde meter el cogote en Europa. Ni City, ni Chelesa, ni PSG, ni United y compañía están dispuestos a llegar a 100 millones -cifra que exige Pérez- por un jugador que apunta a reliquia.

Ronaldo, por su parte, tira la piedra y esconde la mano: amenaza con salir, pero sabe que no tiene nada mejor que el Real y que la mejor opción es exprimir el contrato hasta el último día. Una rémora que lastra a un equipo donde jugadores como Isco o Marco Asensio denuncian que el Madrid juega con diez por momentos por culpa de ‘Cris’.

Marcelo está en la lista y ojo con Sergio Ramos

En la misma línea se mueve otro clásico: Marcelo. El último gran amigo de Ronaldo en la plantilla tiene la cruz puesta. Florentino Pérez no dudará en aceptar una buena oferta por el brasileño que supera la treintena y manda alarmantes avisos de fin de ciclo.

Keylor Navas no seguirá, por Varane -al que el Madrid tasa en 60 millones- se escucharán ofertas. Y cada vez son más los directivos del club blanco que apuntan a Sergio Ramos como un problema a corto/medio plazo. Otro Iker Casillas con difícil solución.

Mientras, jugadores como Borja Mayoral, Marcos Llorente, Dani Ceballos o Jesús Vallejos, cuatro de los cinco fichajes del Real pare el presente curso, serán traspasado o cedidos.

Lucas Vázquez no seguirá. Kovacic podrá ser usado como moneda de cambio. Y, en definitiva, no habrá prácticamente intocables.

El Madrid necesita vender para fichar y, como aseguran en el Real que dice el presidente: “Si se va uno, vendrá otro mejor”.

El pacto de Florentino Pérez con Zidane

En este sentido, un nombre gana un protagonismo especial: Zinedine Zidane. Florentino ha perdido la confianza en Zizou. El máximo mandatario no lo echará, se gane o se pierda contra el PSG, pero su salida está firmada para junio.

Zidane no puede con un grupo endiosado. Un equipo, aseguran en los despachos de la T4 del Santiago Bernabéu, en manos de Marcelo, Ronaldo, Ramos y Benzema que hacen y deshacen dentro y fuera del Real a su antojo.

En este sentido, los avisos que llegan a Pérez de jugadores como Luka Modric son altos y claros: el Madrid no juega nada. El croata cuenta en ‘petit comité’ que no se divierte de blanco. Y que el rival le tiene el número tomado al dibujo de un Zidane incapaz de reinventarse.

Morata no está para meter el gol milagroso, tampoco James Rodríguez, y el equipo navega a la deriva y sin capitán.

El pacto de Florentino Pérez con Zizou es uno: una salida pactada, acordada, con foto y abrazo, a final de temporada que salve el buen nombre del mandatario y evite que el madridismo empiece a apuntar al palco al que ya señalan jugadores como Cristiano Ronaldo.

Para el luso el gran responsable del lío en el Real tiene nombre y apellidos: Florentino Pérez. CR7 acusa al presidente de dejar morir uno de los mejores equipos de la historia del Madrid con la connivencia de Zidane. Ronaldo alucina con la llegada de futbolistas como Theo, Mayoral, Vallejo, Llorente, Ceballos y compañía. Efectivos a años luz del nivel mínimo exigible en el Madrid

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