Gareth Bale | EFE

El trueque bomba de Florentino Pérez con Bale en las últimas 24 horas

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El presidente del Real Madrid prepara un cambio de cromos para Zidane

03 de agosto de 2019 (19:07 CET)

Sentenciado. Gareth Bale está fuera por completo de los planes de Zinedine Zidane. El técnico hace tiempo que no quiere verlo ni en pintura en su nuevo proyecto.

Algo que empezó a dejar claro en el último partido de la temporada pasada. La salida de Bale este verano era un secreto a voces, lo que significaba que el choque contra el Real Betis podría ser el último que disputaría vestido de blanco. Pero Zidane lo dejó en el banquillo y no le dio ni un minuto. No le dejó despedirse de la afición. Aunque a Gareth no pareció importarle demasiado.

Gareth Bale quiere lío

Zidane exige la salida de Bale

Mientras tanto, el míster le pidió a Florentino Pérez que le diera salida antes del inicio de la pretemporada. Prefería no tener que volver a entrenarlo nunca más.

Pero las ofertas que llegaban eran insuficientes para todos. El presidente no estaba dispuesto a escuchar propuestas por debajo de los 80 millones. Bale ni se planteaba cobrar menos de los 17 millones de euros que gana en el Madrid. Y ningún grande de Europa estaba dispuesto a cubrir las pretensiones de todos.

Zidane liquida a Bale en público

Así, el galés se reincorporó a la disciplina del equipo el primer día de la pretemporada. Y ahí empezó el show. En el primer partido, contra el Bayern de Múnich, ZZ dejó a Bale en la grada, mientras después del choque decía aquello de “si se va mañana, mejor”.

Pero desde el club pararon los pies al técnico. Por un lado, porque descartándolo en público no haría otra cosa que devaluar al jugador. Por otro, porque cada día que pasa Bale tiene más números para quedarse.

Florentino Pérez rebaja tensiones

Así, Florentino en persona le trasladó al entrenador la dificultad de vender a Bale. Y no solo eso. El mandatario y los responsables diseñaron una estrategia para suavizar la situación y preparar el panorama por si Bale se termina quedando.

Fue cuando desde el club se dijo que era el de Cardiff el que no había querido vestirse de corto al estar negociando su futuro con otro club, lo que obligó al míster a apartarlo del equipo. De esta forma no se desacreditaba al galo, mientras Bale, que no estaba negociando nada, quedaría como un jugador que se quiere quedar en el Madrid.

Además, se dice que Bale negociaba con un equipo chino, y como se ha podido comprobar en los últimos días, el ex del Tottenham no tiene ninguna intención de marcharse un equipo de la liga China.

Bale vuelve a borrarse

Después de eso, el delantero disputó los siguientes dos partidos. Fue titular contra el Arsenal y jugó media hora ante el Atlético de Madrid. Pero de nuevo desapareció de los planes de Zidane, bajo el paraguas de la versión de que el jugador tenía molestias.

Sin embargo, parece que lo que le molesta es el fútbol pues, a pesar de no estar bien físicamente, al jugador se le ha visto jugando al golf estos días. Y ese es justo el mensaje que le mandado Zidane a Florentino.

El francés ha hecho saber al mandatario eue su animadversión no es contra el jugador, sino contra su desmotivación por el fútbol, y que la condición innegociable para que un futbolista juegue en su equipo es la implicación y el compromiso, algo de lo que carece completamente Bale.

Empieza la cuenta atrás

Así las cosas, al Real Madrid se le acaba el tiempo si quiere vender a Bale. Menos aún si se tiene en cuenta que la única competición a la que aceptaría ir el galés es a la Premier League, que cierra el mercado el 8 de agosto. Y es que si el galés abandona España solo será para volver a casa. Los equipos de fuera de Inglaterra que podrían asumir su fichaje no le motivan.

Fuera de Inglaterra, hay poco que le motive. A la Juventus de Turín no irá a compartir vestuario de nuevo con Cristiano Ronaldo. Y tampoco los italianos están dispuestos a pagar otro sueldo estratosférico.

En el Paris Saint-Germain ya está Mbappé, al que no le haría ninguna gracia la llegada de otro peso pesado. Y el del Bayern de Múnich no es un proyecto que atraiga a Bale.

Kylian Mbappé | EFE

Por eso Florentino intentará convencerlo para que entre en alguna de las operaciones que el Madrid pretende en la Premier en los cuatro días que quedan de mercado abierto.

Candidatos a un trueque

Una opción es meterlo en la operación Paul Pogba. El francés es la prioridad máxima de Zidane. El técnico le considera vital para cumplir los objetivos que se le han marcado esta temporada. Y el Manchester United no vería con malos ojos que Bale entrara en la operación.

Pero el delantero no quiere ir a un equipo que no dispute la Champions League. Y Florentino sigue sin ver clara la incorporación del centrocampista francés. Por el sueldo, por el carácter y por lo que pide el United, que aunque metan a Bale en la operación, sigue siendo descabellada.

La otra opción es un cambio de cormos con Christian Eriksen, que sería la operación perfecta para Florentino. El presidente tasa a Bale en los 80 ‘kilos’ que costaría contratar al danés y en el Tottenham estarían encantados de readmitir al galés. Además, Eriksen es el centrocampista que quiere el mandatario.

Pero Pérez sabe que contratar a Eriksen sería tomado como un pulso por Zidane. El presidente le prometió poder de decisión sobre la plantilla al técnico cuando regresó a Chamartín y tirar por la tangente con Eriksen desacreditaría al galo.

El cambio de cromos que prepara Florentino Pérez

Así las cosas, el trueque que le queda para intentar llevar a cabo es por Sadio Mané. El Liverpool reclama 140 millones de euros, pero desde la panta noble del Santiago Bernabéu intentarán que le abran la puerta por Bale más 60 millones.

Un Gareth al que también intentarán convencer. Allí podrá empezar un nuevo proyecto en un equipo que acaba de ganar la Champions y que promete estar ahí arriba unos cuantos años más. El de que no tendrá minutos en el Madrid está visto que no sirve. Al británico le resbala no jugar.

Cuatro días le quedan al Madrid para intentar perpetrar una operación que se presenta difícil por todas las partes, pero no imposible.

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