El mal perder de Cristiano Ronaldo en Riazor

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El delantero del Real Madrid montó en cólera a la media parte del partido contra el Deportivo

La desesperación de Cristiano Ronaldo en Riazor | EFE

15 de mayo de 2016 (13:37 CET)

Cristiano Ronaldo se agarró un mosqueo tremendo este sábado en Riazor. Y no fue por perder la Liga, cosa que obviamente también le molestó. El verdadero enfado de Cristiano vino, curiosamente, a la media parte del partido contra el Deportivo. En cuanto se enteró del marcador del Nuevo Los Cármenes entre el Barça y el Granada se lo llevaron los demonios.

Al descanso, el Barça cosechaba ante el Granada idéntico resultado al que tenía el Madrid sobre el Deportivo (0-2). Un marcador que complicaba sobremanera la gesta blanca. Además, rápidamente fue informado de que Luis Suárez era el autor de los dos tantos, igual que el propio Cristiano. "Ni Liga, ni Pichichi, ni Bota de Oro", debió pensar el portugués, que impuso el cambio a Zidane.

Ronaldo entró en cólera porque su idea de anotar un vendaval de goles al Deportivo para superar al delantero uruguayo –en su locura particular, Cristiano aspiraba a marcar cinco esperando ingenuamente que Suárez no marcase ninguno– se iba al traste. Por muchos goles que marcase no iba a alcanzarlo. Antes de los partidos la diferencia era de cuatro tantos (37 a 33).

40 a 35

Visto lo visto, Cristiano quiso abandonar el terreno de juego. Entró James en su lugar. Con su retirada, se descompuso también el equipo, que se dedicó a pasear en La Coruña a expensas de que el árbitro pitase el final. De nada sirvió ese gol tempranero, a solo ocho minutos del pitido inicial, para supuestamente presionar al Barça. Durante 14 minutos el Madrid fue campeón virtual de la Liga. Hasta que Suárez destrozó la portería de Andrés en una acción en que el Granada no opuso resistencia.

El uruguayo sí que terminó en partido en Los Cármenes, y logró sumar un tercer gol. Un hat trick redondo para poner el brocho definitivo a la temporada, su temporada, la de los 40 goles. Cristiano no solo no recortó diferencias, sino que vio como se agrandaban (40 a 35). Zidane aceptó su petición de salir como si el fuese subordinado, pero lógicamente, también pensando en Champions.  

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