El guión de Florentino Pérez al topo del vestuario del Madrid

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El presidente blanco tiene muy claro lo que deben decir los miembros del equipo para devolver la estabilidad al club

Pepe y Cristiano, conspiradores en las cenas durante las noches más crudas de Madrid | EFE

07 de marzo de 2016 (22:43 CET)

Florentino Pérez quiere salvar el cuello. El presidente del Real Madrid se considera un patricio, una especie de aristócrata. Es decir, alguien intocable, por encima del bien y del mal, que no está preparado para escuchar los pitos del pueblo ni para bajar a la arena a combatir en una supuesta contienda electoral conde las cuchilladas van que vuelan. Florentino lo tiene todo controlado y una de sus piezas claves es el topo del vestuario: Pepe.

Pepe es un jugador tan polémico como querido en el club blanco. Tercer capitán del equipo, tras Sergio Ramos y Marcelo, el central portugués ha pasado de ser criticado por toda España y media Europa debido a su juego sucio, a convertirse en la persona de más confianza del presidente dentro del vestuario. Sus salidas de tono en el terreno de juego contrastan con la sibilina inteligencia que muestra año tras año para seguir en la primera línea del Real Madrid.

Objetivo: salvar a Cristiano y a Zidane

Pepe ha sido el encargado de salir a salvar los muebles en la previa de la Champions. Tras avrias declaraciones desafortunadas de Cristiano Ronaldo en los últimos días, y después de que el rendimiento de la plantilla haya sido duramente cuestionado, Pepe ha salido en defensa de todos. Y, especialmente, de Zinedine Zidane.

Sus palabras ayudan a la estabilidad del club. El defensa portugués tiene el discurso perfectamente aprendido. El guión se lo pasan con ese objetivo: salvar a Cristiano, el Madrid no puede permitirse una depreciación elevada de su valor porque lo tienen que vender en verano. Reivindicar el trabajo de Zidane, la figura que debe encarnar el regreso a la estabilidad.

El doble negocio con CR7

El propio Zidane tiene, asimismo, bien aprendida la lección. Entre tímidas sonrisas y pocas palabras, el entrenador francés ha hecho también una defensa a ultranza de Cristiano. "Yo soy el entrenador y no lo quiero vender", confiesa en público. Lo que está claro es que si lo venden, hay que sacar tajada. Si dicen que lo quieren vender, tendrán un problema.

Pero la clave de todo es conseguir tener a Cristiano motivado con este tipo de declaraciones. El negocio es doble: gana el Madrid, porque lo puede vender más caro –y se desprende de su alto sueldo– y gana Cristiano, que puede conseguir que otro equipo le mantenga el disparado salario de estrella que percibe en la actualidad: 35 millones de euros brutos.    

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