El gran problema de James Rodríguez en el Real Madrid

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El futbolista colombiano atraviesa una importante crisis deportiva

James Rodríguez en el Trofeo Santiago Bernabéu

21 de noviembre de 2016 (18:08 CET)

James Rodríguez está en crisis. El futbolista colombiano, que costó 80 millones de euros al Real Madrid en verano de 2014, no responde a las expectativas. Tiene un problema. Y gordo.

Zinedine Zidane, entrenador del club blanco, no cuenta con el futbolista colombiano. A pesar del talento que atesora, Zizou considera que el esfuerzo de James es insuficiente para ganar galones en el equipo. Aunque ese no es su principal problema.

El verdadero perjuicio que sufre James Rodríguez en el Madrid es una cuestión de esquema. El crack de Cúcuta no encaja en el dibujo táctico. Sus características como futbolista no coinciden con lo que propone Zidane.

James es un centrocampista ofensivo. Tiene mucho gol. Representa la figura del mediapunta de toda la vida, que viene a ser una especie de segundo delantero.

No encaja en el dibujo de Zidane

El futbolista, de 25 años, es perfecto para un esquema de dos delanteros: el típico 4-4-2. Es ideal para hacer de enganche entre el centro del campo y el nueve.

Sin embargo, en el 4-3-3 que propone Zidane, y que se asemeja totalmente a la estrategia que define el juego del Barça, por ejemplo, James no tiene cabida.

Su cualidades no sirven para hacer de interior. Zidane busca medios que puedan gobernar la medular. Jugadores con capacidad para aguantar el balón, buen toque, pase y lectura de juego.

Luka Modric y Toni Kroos encarnan ese papel a la perfección. Como Andrés Iniesta, o Xavi Hernández en su momento, en el Barça. James está muy lejos de esto.

No tiene cualidades defensivas

Zidane necesita un delantero puro –Benzema o Morata– y otros dos delanteros de banda, pero con capacidad para entrar en diagonal hacia portería: Cristiano Ronaldo y Gareth Bale.

Más allá de estas tres piezas, el técnico no necesita más atacantes, sino gobernar el centro del campo con jugadores que no pierdan el balón y que sepan destruir el juego rival.

El destructor por excelencia es Casemiro, aunque Kroos, Modric y Kovacic pueden desempeñar ese papel en caso de ser necesario. La idea es que todos los jugadores ataquen y defiendan.

Pero conseguir que Cristiano defienda es tarea complicada. Igual que convencer a Benzema o Bale –aunque este último cumple bastante–; pero lo que está claro es que el entrenador no se puede permitir un cuarto jugador que no defiende. Y James es de los que no defiende.

¿Por qué Isco le gana la partida?

Y ni siquiera es porque no lo intente. Sino porque no tiene ese tipo de cualidades. James es un jugador un tanto anárquico, que deja fluir su talento. La disciplina defensiva se le escapa.

Isco Alarcón tampoco tenía mucha disciplina defensiva, pero la está ganando con el paso del tiempo. El malagueño, además, encaja mucho mejor en la figura de interior.

Su técnica depurada le permiten dominar el balón y aguantarlo mejor que James. De ahí que el técnico francés se haya decantado por Isco en los últimos partidos.

La figura del mediapunta tipo James triunfa en la Premier League, pero cada vez va a menos. En España es menos habitual. El Barça lo más parecido que ha tenido a un mediapunta en los últimos tiempos fue Cesc Fàbregas. Y tampoco encajó en el sistema. 

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