“Me ha engañado”. Florentino Pérez interviene para frenar un lío con Zidane | EFE

El crack del Real Madrid que acusa a Zidane

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Le peso pesado que señala al míster

10 de septiembre de 2017 (13:33 CET)

Mal comienzo. Ni los más pesimistas pudieron pensar en que el Real Madrid, considerado por muchos el conjunto con la mejor plantilla del mundo solo sumaría cinco puntos de los nueve primeros disputados en LaLiga.

Podría haber entrado en los planes de algunos un empate ante el Valencia, pero el pinchazo ante el Levante es imperdonable. El de los blaugrana es uno de esos choques en los que se ganan las ligas.

El nerviosismo se ha apoderado de vestuario blanco y sobre todo de los pesos pesados, que consideran que este no es el camino a seguir.

Buenas intenciones

Zidane ha intentado seguir la misma línea en la gestión del vestuario que realizó la temporada pasada y que tan buenos resultados dio al equipo, pero los nombres no son los mismos del curso pasado.

Así, el capitán Sergio Ramos, secundado por los cracks del equipo, señala que el invento de la unidad B ya no sirve con la actual plantilla. Los que la formaron el año pasado fueron jugadores como Isco Alarcón, Marco Asensio, Lucas Vázquez, Álvaro Morata o James Rodríguez. Futbolistas que ahora forman parte del equipo titular –como Isco o Asensio- o que ya no están en el equipo –como Morata o James-.

Insuficiente

Asimismo, los hombres que forman la actual unidad B no llegan al nivel de sus predecesores. Un equipo suplente que ahora forman Nacho Fernández, Marcos Llorente, Theo Hernández o Jesús Vallejo, a los que todavía les falta mucho recorrido. También de un Dani Ceballos que no cuenta para el técnico.

El resultado ante los blaugrana cosechado en el Santiago Bernabéu así lo demuestra. Las aportaciones de los jugadores escogidos por el francés no fueron suficientes para superar al Levante.

Con todo, desde el núcleo duro del vestuario blanco han señalado a Zizou que las cosas han cambiado, y con ellas debe cambiar también el plan del míster. Le recomiendan no volver a confiar tres puntos en una unidad B, a la que todavía le faltan muchos minutos sobre el terreno de juego.